Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 21 de enero de 2022
  • Actualizado 19:49

Otra vez el déficit fiscal

Otra vez el déficit fiscal

El presupuesto es la expresión financiera del Plan Operativo Anual del Gobierno. En el presupuesto se proyectan ingresos y gastos, y también variables macroeconómicas como ser crecimiento, inflación, tipo de cambio, resultado fiscal, inversión pública y otros.

Una de las principales variables y quizá la más criticada es el resultado fiscal. Para la gestión 2022 se tiene proyectado un déficit fiscal de 8% con relación al PIB. Este déficit se da cuando los gastos son mayores a los ingresos, sin embargo, se debe tener en cuenta (principalmente) los dos tipos de ingresos y gastos:

Ingresos Corrientes, comprende los recursos tributarios (que está en directa relación con la recuperación económica, cuanto más venden más facturan y más recauda el Estado), ingresos de operación, venta de bienes y servicios, regalías, entre los principales. Para la gestión 2022 se proyecta que los ingresos corrientes llegarán a 137.991 millones de bolivianos.

Gastos Corrientes, están los destinados a sueldos y salarios (de empleados públicos que incluyen profesores, médicos, militares y policías), beneficios sociales, intereses de la deuda (interna y externa) y otros gastos que comprenden el funcionamiento del Estado. Los gastos proyectados alcanzan a 134.946 millones de bolivianos.

Como se puede apreciar entre ingresos (137.991 millones de bolivianos) y gastos corrientes (134.946 millones de bolivianos) existe superávit (ingresos mayores a los gastos) de 3.045 millones de bolivianos.

Ingresos de Capital, están las transferencias, donaciones y otros ingresos de capital. Para 2022 se proyecta recursos de capital por un total de 1.522 millones de bolivianos.

Gastos de Capital, son todas aquellas inversiones que incrementan la infraestructura del Estado, están las carreteras, represas, plantas siderúrgicas y todos los demás activos. Estas inversiones alcanzarán a 39.048 millones de bolivianos.

Es evidente que entre los gastos (39.048 millones) e ingresos de capital (1.522 millones) se genera un déficit de 37.526 millones de bolivianos. Este déficit fiscal (tan criticado por la oposición) se debe a las inversiones que realiza el Gobierno. Para 2022, las principales inversiones son: construcción de caminos  8.937 millones, refinerías de zinc en Oruro y Potosí 3.000 millones, complejo farmacéutico ubicado en Cochabamba con un costo de 773 millones, planta de generación hidroeléctrica Ivirizu 699 millones, planta siderúrgica Mutún y otras.

Es importante señalar que los diversos “analistas económicos”, que tratan de alarmar a la población indicando que nuevamente se tiene un déficit fiscal, olvidan (muy convenientemente) analizar el tipo de gasto que genera este déficit fiscal. Ignoran que estas inversiones generarán mayor actividad económica que se traducirán en mayores ingresos; si bien la construcción de carreteras no generará ingresos directos, sí creará mayor facilidad en el transporte tanto de productos como de personas.

En vez de confundir a la población y alarmarse sin tener un criterio económico respecto al análisis del déficit fiscal, la oposición debería plantear propuestas de inversión e incorporar a los sectores que representa. El sector privado debe acompañar estas inversiones y no autorelegarse. Las iniciativas del sector empresarial generarán mayor dinamismo financiero y económico trayendo beneficios tanto para ellos como para los ciudadanos.

FORO

MIGUEL ÁNGEL MARAÑÓN U.

Economista

[email protected]

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