Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 16 de mayo de 2021
  • Actualizado 07:30

Plataforma digital, nuevo modelo urbano

Plataforma digital, nuevo modelo urbano

La crisis sanitaria que azota a la humanidad -cuyo impacto multidimensional con inferencias aun impredecibles- altera la estructura y la dinámica de las ciudades y la cotidianidad de sus habitantes, provocando cambios significativos en la forma habitual de convivencia y dejando al descubierto la precariedad de la planificación integral que no puede hacer frente al fenómeno. 

La presencialidad en el desarrollo de las actividades ciudadanas se ha convertido en la vía fundamental para la transmisión de la COVID-19. La práctica laboral, el intercambio, los servicios y los espacios de recreación constituyen los medios más probables para el contagio; donde los trabajadores y los niños son el foco principal para la transferencia del virus. 

La acción material en la economía, salud, educación, cohesión social, -como producto de la pandemia y sus condicionantes- han detonado una nueva conducta administrativa promoviendo un proceso de modificación hacia un mundo de virtualidad basado en la nueva tecnología de comunicación, masificando la aplicación “a distancia”, “desde lejos”, y “de modo remoto”. De esta manera, el impulso al teletrabajo, telecomercio, telesalud, teleeducación, telegobierno, teleservicios, representan hoy actividades citadinas con un nuevo enfoque creativo basado en la telemática, cuyo efecto también reforma el proceso de urbanización, destacando un nuevo recurso de relacionamiento que podría denominarse teleciudad; entendida como el traspaso de una ciudad material hacia otra de plataforma virtual, que promueve un cambio esencial en su infraestructura y funcionalidad.

El retorno a una nueva normalidad demandará de un modelo de gestión local que transmute el comportamiento de una ciudad material a una teleciudad y la incorpore en una red de comunicación e intercambio global. El reto consistirá en establecer las condiciones para desarrollar políticas públicas urbanas, conscientes que las actividades rentables se realizarán en un espacio virtual, global y casi eminentemente privado. 

Este avance tecnológico imparable fortalecerá la nueva práctica urbana, pero revelará también una heterogénea participación de actores, por las diferencias en el acceso tecnológico que incrementará el trabajo informal, la precariedad laboral y la inequidad social, cuyo equilibrio será urgente tramitar. 

CULTURA, ZOOCIUDAD Y TERRITORIO

MARKO QUIROGA B., Ph.D.

Investigador CEPLAG – UMSS

[email protected]

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