Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 09 de mayo de 2021
  • Actualizado 05:51

Nuevos paradigmas urbanos

Nuevos paradigmas urbanos

Un evento de alta trascendencia urbana destaca a escala global por la presencia del COVID-19, cuyas consecuencias reclaman la transformación de las condiciones de la estructura social, la revalorización de los actuales paradigmas de funcionalidad social y el comportamiento espacial de la ciudad.

En nuestro medio, las insuficiencias de los diversos sectores no son homogéneas reflejando un desarrollo heterogéneo de los mismos. Los inconvenientes claramente identificados revelan un centro dotado de alguna infraestructura urbana, aunque con evidente sobredemanda de actividades, versus sectores pericentrales con amplios espacios degradados, enclaves marginales y periféricos precarizados, con amplia tendencia de avance distorsionado hacia la ruralidad adyacente.  

En este sentido, la planificación se constituye nuevamente en el eje cartesiano para reestructurar los niveles de habitabilidad, los cuales deben ser intervenidos mediante nuevos paradigmas urbanos con enfoque de tercera generación, capaces de resolver conflictos actuales y futuros.

Fundamentalmente la cuestión urbana requiere mejorar la problemática de la vivienda y las condiciones de confort urbano, articulando nuevas tendencias de policentralidad dentro de un concepto de economía circular que innove productividad mediante la conformación de nuevos escenarios microeconómicos de intercambio.

Esta situación exige repensar las circunstancias laborales, de salud, educación, comercio, servicios y recreación, en una relación de proximidad que permita transformar la movilidad urbana a partir de la dotación de una infraestructura cicloviaria y espacios públicos para la peatonalización, estableciendo “ciudades de 15 minutos”.

Para su logro, la mixticidad y la funcionalidad deben ser los nuevos elementos de integración urbana entre sectores urbanos de manera de restringir la fragmentación y la exclusión, en la búsqueda de una ciudad articulada social y espacialmente.

En este sentido, un proceso de multigobernanza eficiente e inclusivo debe aportar en la construcción de políticas públicas para mejorar la ciudad como centro de encuentro para la interacción e intercambio social en un territorio compacto, con densidad intermedia y equilibrio de la oferta de servicios y consumo de recursos.

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