Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 24 de octubre de 2021
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Movilidad y transporte metropolitano

Movilidad y transporte metropolitano

En términos conceptuales, pensar la ciudad y construir la metrópoli son dos principios útiles para orientar el desarrollo integral del territorio. En la práctica, este escenario -parte del imaginario colectivo de los habitantes de la región metropolitana de Cochabamba en su intento de adaptarse a otro modelo de ciudad- demanda líneas de acción emergentes de las capacidades técnicas y políticas y el compromiso social para impulsar soluciones metropolitanas.  

Dentro de estas líneas de acción, un factor superlativo es el establecimiento de un sistema de movilidad metropolitano enmarcado en cánones inclusivos, eficientes y éticos, que atienda la problemática estructural del transporte público desde dos puntos de vista: del usuario, que imputa la mala calidad del servicio, la falta de accesibilidad, la precariedad de la estructura vial y la deficiencia de atención de rutas; y; del operador, que interpela la revisión de tarifas y sobre todo mejor distribución de recorridos. 

Los últimos años son testigos del fuerte impulso cedido a la motorización a través de la activación viaria, ampliación de rutas y, por tanto, de distancias de viaje, sin acercar estas tendencias hacia políticas eficientes con criterios de sustentabilidad. Al contrario, la normativa vinculada a la movilidad parece estimular la realización de desplazamientos motorizados, intentando resolver problemas actuales con reglas tradicionales, principalmente en nodos de conexión intermunicipal.

En el marco de una región integrada y productiva, es necesario atender las condiciones de vinculación del conjunto de los municipios de la metrópoli mediante el cumplimiento de tres aspectos básicos: primero, posicionar un sistema en base al peatón, quien efectivamente en el desarrollo de sus necesidades cotidianas genera la movilidad urbana; segundo, crear accesibilidad equitativa con mobiliario adecuado para personas con diversidad funcional e infraestructura vial diferenciada para todos los medios; tercero, establecer -dentro de un plan de movilidad metropolitana- un sistema de transporte público multimodal, que satisfaga las necesidades de traslado de usuarios, considerando la distancia a los subcentros urbanos. 

Una política metropolitana que incluya la planificación de áreas de expansión, centralidades, espacios públicos, áreas verdes, suelos productivos y, fundamentalmente, una red vial como estructurante, serían, en parte, el inicio de un modelo integral de sustentabilidad.

CIUDAD SUSTENTABLE

MARKO QUIROGA BERAZAÍN. Ph.D.

Investigador CEPLAG – UMSS

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