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  • Diario Digital | domingo, 24 de octubre de 2021
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Ética para la sustentabilidad

Ética para la sustentabilidad

La conceptualización y los aspectos empíricos de la sustentabilidad determinan el dilema de la acción por su consecuencia o por la acción misma. De ahí que toda decisión vinculada con la sustentabilidad de las ciudades constituye la continuidad con calidad de vida para sus habitantes.

Dentro de este análisis, la ética representa el camino para establecer una sociedad de iguales con sentidos comunes, respetuosos de los derechos propios y ajenos, solidarios, capaces de aceptar la diferencia. La ética se ocupa de la tarea de recrear los sentidos de la vida, redefinir su conceptualización, movilizar las voluntades de poder para construir nuevas condiciones armónicas de convivencia, y asumir la sustentabilidad como un devenir posible.

La ética de la sustentabilidad, por tanto, implica cambiar el principio del egoísmo individual como generador de bien común por un altruismo fundado en relaciones de reciprocidad y cooperación y en acuerdos sociales basados en los mínimos compartidos. 

Toda ética es una ética de la vida, que más que una armonía de éticas y racionalidades del mercado, Estado, ciudadanía y de la inclusión del ethos de las diferentes culturas, implica la necesidad de conjugar un conjunto de principios básicos articulando el beneficio colectivo y la sustentabilidad.

El debate para alcanzar una ética sustentable, necesariamente debe confluir hacia una ética del bien común, donde las actividades y acciones orienten la promoción de valores, principios, razones, sentimientos, actitudes, procedimientos, y métodos, que permitan llegar a conseguir sociedades sustentables. 

Para su efecto, es necesario propiciar espacios amplios de diálogo y debate que conduzcan a establecer y practicar una ética para la sustentabilidad, como tarea de todos los actores sociales, desde las instituciones de planificación, los gobiernos, las organizaciones ciudadanas, los centros educativos y los medios de comunicación. 

De manera irrebatible, la ética para la sustentabilidad debe ser considerada como una ética de la solidaridad que sobrepase el concepto individualista para fundarse en el reconocimiento del otro; una ética democrática participativa que promueve el pluralismo, que reconoce los derechos de las minorías y los protege, procurando alcanzar la justicia socioambiental para todos.

CULTURA, ZOOCIUDAD Y TERRITORIO

MARKO QUIROGA BERAZAÍN, Ph.D.

Investigador CEPLAG - UMSS

[email protected]

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