Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 06 de diciembre de 2021
  • Actualizado 10:46

Equilibrio urbano y desarrollo integral

Equilibrio urbano y desarrollo integral

En medio de la experiencia pandémica presente y cuyo impacto final aún se desconoce, es importante diseñar la forma de adaptación a una nueva normalidad que se asumirá en Cochabamba frente a las condiciones socioeconómicas y ambientales latentes en la ciudad. La densidad poblacional y el estado monofuncional que la ciudad oferta, genera afluencia en el cumplimiento de tareas diarias, contraviniendo la normativa de distanciamiento social planteada por las autoridades sanitarias como prevención a la propagación del contagio de la COVID-19.

Estas características(determinantes principales, aunque sin ser la únicas) ya estaban expuestas desde siempre, revelando altos riesgos en la salud de ciertos grupos poblacionales, principalmente localizados en barrios marginales, por lo que ya desde entonces era imperativo desarrollar una serie de evoluciones estructurales, capaces de mejorar la forma de ocupar el territorio y superar el déficit sistemático de habitabilidad previos a la pandemia; entre ellas, la accesibilidad a suelo urbano con atributos de confort, infraestructura de servicios básicos, movilidad urbana; y optimización de desplazamientos desde los lugares de residencia hacia los sectores de satisfacción de actividades laborales, de salud, educación, abastecimiento, recreación, y servicios.

Un escenario pernicioso manifestaba ya las condiciones en las cuales se desenvolvía la cotidianidad urbana. Por una parte, la exagerada concentración multifuncional en el centro histórico tradicional de la ciudad, influencia el precio del suelo debido a la presencia de bienes y servicios, pero, a su vez, denota el alto costo urbano expresado en el nivel de congestión y contaminación producido en esta centralidad. Por otra, la urbanización dispersa de baja densidad en forma de mancha de aceite en áreas suburbanas, dificulta el cumplimiento de prestación de servicios de infraestructura. Entre ambas evidencian la gran diferencia del precio del suelo de áreas centrales y periféricas, principalmente del sector sud de la ciudad.

Un nuevo modelo urbano es inminente. Un modelo policéntrico, eficiente y equitativo, que optimice la funcionalidad y la morfología tanto de la ciudad como de la región metropolitana, y equilibre los precios del suelo urbano y revalorice sectores periféricos con cambios de usos del suelo. Es posible que estas enfermedades sociosanitarias sean recurrentes dada la alta manipulación del territorio y los efectos que el cambio climático está generando en el mismo, por lo que acciones innovadoras efectivas para su cuidado y una adaptación resiliente frente a sus efectos son urgentes.

La respuesta posiblemente no sea tan difícil, pero será producto de voluntad política y justicia social, aceptando que la pospandemia pueda representar una oportunidad para generar un modelo universal eficiente urbano,  policéntrico y multimodal.

CULTURA, ZOOCIUDAD Y TERRITORIO

Marko Quiroga Berazaín, Ph.D.

Investigador CEPLAG – UMSS

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