Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 27 de febrero de 2021
  • Actualizado 05:40

Crisis de salud y funcionalidad urbana

Crisis de salud y funcionalidad urbana

Los efectos que dejará la actual pandemia y la posibilidad de volver a enfrentar otras crisis de salubridad -que según la ciencia son ampliamente probables-, impulsan a pensar una nueva forma de ver y vivir la ciudad y, por tanto, a una nueva manera de enfrentar la problemática a partir de la planificación urbana.
Combatir estos eventos significa que las ciudades deban estar diseñadas para atender oportunamente los casos extremos, evitando propagaciones masivas, mitigando riesgos vitales y demandando la generación de atributos eficientes de funcionalidad y calidad de servicios en todos los sectores para evitar perturbaciones progresivas.
Para satisfacer estas emergencias será preciso que el futuro crecimiento urbano considere racionalmente reducir la densificación -ya sea producto del crecimiento intensivo o extensivo- y atenuar la segregación, especialmente, en sectores geográficos habitados por grupos socioeconómicos de bajo ingreso, como medios para evitar las curvas de incremento de los contagios y mejorar la integración ciudadana respectivamente.
Asimismo, es prioritario el mejoramiento de la infraestructura pública, de ingeniería urbana, y dotación de viviendas con condiciones de habitabilidad que disminuyan el hacinamiento y la promiscuidad. La generación de nuevas centralidades y subcentralidades multifuncionales -especialmente en tiempos de aislamiento- evitará desplazamientos innecesarios de ciudadanos al cumplimiento de sus actividades cotidianas. Al respecto, el concepto de las ciudades de 15 minutos, de resultado positivo en Europa, es una medida que puede adecuarse eficientemente a todos los contextos.
A partir de lo acaecido, la sociedad global debe estar preparada para enfrentar nuevas situaciones que incidan peligrosamente en la salud. Por lo que será preciso considerar en los procesos de planificación y sus fases de crecimiento, factores que destaquen la resiliencia de las ciudades, con sistemas de prevención oportuna, y un trabajo fundamental en el ámbito socioambiental con justicia social, dotando a todos los segmentos sociales el confort urbano necesario mediante una ingeniería apta para la conectividad, funcionalidad, y densidad, que aporten en la cohesión social y el relacionamiento entre los habitantes.