Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 27 de enero de 2022
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Ciudad y sustentabilidad (I de IV)

Ciudad y sustentabilidad (I de IV)

La importancia de las ciudades es cada vez mayor en Bolivia. Al margen de los criterios legales, según el último Censo (INE, 2012), el 67,49% de la población es urbana (6.788.962 habitantes). De ella, el 89,93% (6.105.652) se encuentra viviendo en las 42 ciudades con más de 15 mil habitantes. Este fenómeno ya se percibía en el Censo de 2001, donde el 62,42% (5.165.230 habitantes) eran habitantes urbanos, de los cuales el 89,45% (4.620.171) vivían en las 32 ciudades que tenían más de 15 mil personas. 

A su vez, presentan grandes problemas territoriales que revelan la ausencia de un proyecto de ciudad e insustentabilidad en el proceso de desarrollo incidiendo en la condición de vida de los habitantes. 

En Cochabamba, la transformación de la ciudad genera problemas fuertemente vinculados con el crecimiento disperso, desordenado y de baja densidad. Se observa un crecimiento de la suburbanización y una periferia expandida metropolitana; transformación del uso del suelo; crecimiento de la interfaz; expansión urbana en lo rural invadiendo paisaje natural y áreas agrícolas, generando un límite difuso entre ambas; aumento de la mancha urbana, incidiendo en la elevación de costos de provisión de servicios, baja calidad de vida de las personas e insuficiente gestión de los gobiernos subnacionales. 

Vivir en la ciudad metropolitana representa tener mayores oportunidades de empleo, mayor acceso a los servicios educativos y de salud, a espacios públicos y recreacionales, innovación, avance tecnológico, significativa productividad y mejores salarios. Sin embargo, también se asume que el crecimiento de la ciudad involucra grandes problemas para los cuales aún no se ha encontrado capacidad efectiva de resolución. Entre ellos se encuentran los progresivos problemas de movilidad que implican mayor gasto de tiempo, energía y costo en los desplazamientos cotidianos; y calidad en la provisión de servicios públicos de agua potable, alcantarilla, energía, manejo de residuos, infraestructura, equipamientos, vivienda, seguridad y transporte público, entre otros.

Ya que la transversalidad constituye una de las más importantes estrategias de las políticas nacionales y regionales a través de sus instituciones para promover sociedades sustentables, se requiere, por una parte, el establecimiento de una agenda centrada en las perspectivas del rol de la planificación urbana estratégica y, por otra, mecanismos participativos, con visión de largo plazo, que incidan en la toma de decisiones. 

CULTURA, ZOOCIUDAD Y TERRITORIO

MARKO QUIROGA BERAZAÍN, Ph.D.

Investigador CEPLAG - UMSS

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