Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 06 de diciembre de 2021
  • Actualizado 10:53

La calle principal espacio público

La calle principal espacio público

Las últimas administraciones ediles han desarrollado acciones de infraestructura urbana que no contaron con el consenso de las organizaciones vecinales y colectivos ciudadanos frente a sus necesidades efectivas. Aunque estos proyectos intentan revalorizar la importancia de las vías en satisfacción al creciente parque automotor, no direccionan hacia el mejoramiento de las condiciones de apropiación del espacio por parte de la población. 

Sin duda, el espacio público por excelencia es la calle, el lugar de uso cotidiano de los ciudadanos, entendiendo por estos a los peatones que no necesariamente deben o quieren utilizar el transporte público o privado para movilizarse en el cumplimiento de sus actividades. Las calles representan un 25% de la superficie de la ciudad, que mal entendida, solo sirven para la circulación fluida de vehículos, para su estacionamiento, y para el asentamiento del comercio informal, limitando la función para uso peatonal, sea este de recreación, o simplemente de circulación. 

La calle ha tolerado transformaciones, desde transitorias, como zonas de estacionamiento tarifado o no, aceras pintadas para ejercer como ciclovías, hasta intervenciones más complejas como el corredor Quintanilla en sus diversas fases, infraestructura en las líneas del tren metropolitano, y nudos viarios -por citar algunas-; de alto presupuesto económico que han despertado polémica respecto de su prioridad, funcionalidad, ubicación, materialidad y su impacto, llegando en muchos casos a una negativa rotunda de vecinos que ven afectada la tranquilidad de su sector, la agresión a áreas verdes del entorno, o la reducción de sus aceras, entre otras situaciones. Cochabamba en sus 348 km2 -de amplio uso residencial, industrial, comercial, de servicios-, no destaca por tener espacios públicos eficientes en franco derecho a la ciudad. La superficie de áreas verdes apunta exiguamente a 3.5 m2/habitante, reclamando la necesidad de espacios arbolados, calles y recorrido peatonales ecológicos, bulevares con centros comerciales y de entretenimiento, corredores turísticos, históricos, culturales, religiosos, gastronómicos, que destaquen su esencia y su memoria. Claro está que esta idea deberá ir paralela a la modificación de una vialidad que atienda eficientemente el parque automotor presente y proyectado, de manera de no generar congestión física y, por tanto, mayor contaminación ambiental. La respuesta es parte del proceso de planificación, en el rediseño de la infraestructura urbana, en la exigencia del uso de estacionamientos al interior de las edificaciones, en la organización del comercio establecido, liberando las calles como espacio público al uso garantizado de los peatones y al establecimiento de mayor cantidad de áreas verdes.

CIUDAD SUSTENTABLE

MARKO QUIROGA BERAZAÍN, Ph.D.

Investigador CEPLAG – UMSS

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