Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 21 de mayo de 2022
  • Actualizado 21:49
Veritas in Caritate

“Realizando la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas hacia él, que es la cabeza: Cristo” (Ef 4, 15).

Realizar la verdad en el amor, de eso se trata. En esta ocasión, escribo por el aniversario 56 de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” y, para ello, me inspiro en el escudo de la misma y en la que, en latín se lee: “Veritas in Caritate”. Este texto es parte del versículo 15 del capítulo cuarto de la carta de San Pablo a los cristianos de Éfeso.

En las circunstancias actuales que nos toca vivir: una pandemia desgarradora y mortal y una guerra absurda y cruel, la “verdad en la caridad” es, más que nunca ¡urgente!

Y es que se hace muy difícil amar cuando hay que amar a quien procede de modo contrario a lo que la razón nos presenta. Por supuesto que no se trata de tomar un camino contrario a la razón, pilar fundamental del entendimiento humano, pero sí contra la razón desconectada del afecto. La razón desnuda, sin el aporte de los afectos, puede ser herramienta válida para manejarnos con las cosas, para el mundo de los meros objetos, pero no para movernos entre las personas. En las relaciones personales la sola razón nos sitúa en la verdad desencarnada, la verdad a secas, y con esta podemos hacernos mucho daño, y, de hecho, nos lo hacemos. La verdad desencarnada es justiciera por necesidad y por este motivo con la verdad a secas, quedan justificadas calamidades como la descalificación, los prejuicios, la hostilidad, la guerra, el odio y la venganza. Ya lo dijo Cicerón y a partir de él se hizo proverbial: “Summum ius, summa iniuria (sumo derecho, suma injusticia)”. El derecho -que se basa solo en la razón-, llevado al extremo, no sirve para amar, sino para hacernos daño.

La sola razón no es herramienta válida en el mundo de las relaciones personales porque introduce distancias que enturbian la mirada y enfrían el corazón, y una vez introducidas esas distancias, ya no hay cabida para el amor.

No digo que no razonemos, porque eso es contrario a la sensatez y a la propia naturaleza, pero la razón debe estar impregnada de la caridad. Veritas, sí, pero in caritate. Amar más es lo que nos hace mucha falta. Amar más y mejor, con el mismo amor de Dios, no con eso que llamamos amor al margen de Dios.

CONSTRUIR COMUNIDAD

MARIO ENRIQUE DE ALARCÓN I., P. Mgr.

Director de Pastoral de Sede Cochabamba – UCB 

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