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  • Diario Digital | lunes, 27 de septiembre de 2021
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Hijas e hijos, las víctimas sustitutas de la violencia machista

Hijas e hijos, las víctimas sustitutas de la violencia machista

Durante años se hizo menos al feminismo, diciendo que no servía de nada, debido a que las mujeres tienen supuestos “privilegios” por encima del hombre, como el que casi siempre obtengan la custodia de los niños al momento de la separación.

Si bien este acto parece ser un logro en beneficio de la madre, se da porque el niño “debe” crecer con ella por lo menos los primeros años de vida por sus necesidades básicas, además de que un pensamiento machista y coloquial dicta que la mujer es la que debe hacerse completo cargo de las hijas y los hijos; y el hombre de proveer. Esta suele ser un arma de doble filo, ya que cuando hay la separación de la pareja, la madre debe estar rogando al padre por la asistencia familiar o cuidando sola a la criatura, en otros casos, ésta última suele ser motivo de amenazas y extorsión. Además, que el padre al rechazar la manutención, comete asesinato como una solución.

La violencia vicaria es una violencia machista pero no dirigida directamente a la mujer, porque no la recibe de frente, el agresor lo ejerce mediante las hijas e hijos, por eso la terminología “vicaria” debido a que las hijas e hijos llegan a ser “sustitutos”. pero aun así dirigido hacia la progenitora. Si bien los primeros actos pueden llegar a ser “inofensivos” comparados con los que ocurren más adelante, no hay que restarle importancia.

Está violencia puede escalar a poner a las y los menores en contra de la madre, diciéndoles cosas negativas de ella para que lleguen a generar cierto rencor, la consecuencia de esto puede ser psicológica. En otros casos pasa a los golpes o hacerles otro daño físico para hacer sufrir a la progenitora. Y de, llegar a secuestrar e incluso matar, para así poder torturar emocionalmente a la madre hasta el extremo.

Casos como estos, en los que se termina con la vida de las y los niños para causarle dolor a la madre, se vieron varios. El modus operandi suele ser, primero, son llevados por el padre en razón a sus visitas; luego desaparecen y, finalmente, se los encuentra muertos y se demuestra que fue el progenitor quien les quitó la vida.

Otros casos, se hace daño a las hijas e hijos para que la pareja haga lo que el agresor le pida; o se amenace con quitar la custodia si desobedece a sus demandas, que muchas veces son de carácter sexual.

Una característica de este tipo de violencia es que se utiliza “el amor de madre” en contra de ella. La mujer llega a sentir dolor y sufrimiento al no poder protegerlos, pero cuando termina en muerte es un trauma que ella lleva toda la vida, porque la culpa social y personal recae por norma en la madre que "no los cuidó bien".

Estos casos normalmente se evidencian en un proceso de separación, pero también se pueden dar durante la relación para que la mujer no se vaya. El objetivo es seguir teniéndola bajo su poder y manipulación, entonces lo usa como último mecanismo, ya que se puede ejercer a pesar de ya no estar juntos.

¿Y qué pasa con el padre y su responsabilidad en estos actos? Se justifican estos llamando al agresor “enfermo”, pero la realidad es simple: son machistas que consideran a su pareja como su propiedad y se creen que cualquier manera de someterla es válida. Es necesario entender las señales de alerta, al hombre que ha demostrado ser maltratador durante la relación, no le importará llegar a tales extremos con su descendencia, ya que un hombre que maltrata nunca será un buen padre.

El problema recae no solo en la necesidad de activar mecanismos legales, porque aun existiendo estos, todavía se ven casos en los que el juzgado a pesar de todo el sufrimiento causado a madre y a los y las hijas, da la tutela al padre, haciendo quedar a la mujer como mentalmente inestable o arrestándola si se rehusa a entregar la custodia. Dejándola en una situación de impotencia, poniendo en riesgo a las y los niños y a ella sin herramientas. El agresor puede llegar a parecer inofensivo frente a terceros, o frente a sus propios hijos e hijas, pero, sin embargo, es capaz de lastimar y quitarles la vida sin dudarlo.

#ForoFeminista

María José Guillén Gisbert

Estudiante de comunicación y activista feminista

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