Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 26 de junio de 2022
  • Actualizado 19:31

Reinas, misses y estereotipos de género

Reinas, misses y estereotipos de género

Es muy común que para carnavales en nuestro país y cuando se acercan los concursos internacionales de belleza, en todos los departamentos y municipios se realizan competencias para elegir a la más hermosa del lugar. Estos mensajes de la sociedad se orientan a generar en las niñas y las jóvenes una valoración hacia lo físico solamente y a copiar estereotipos que son ajenos a la contextura del propio cuerpo o de la raza. Los medios muestran a las reinas como exitosas a través del triunfo en un concurso, sin necesidad de esforzarse en los estudios o en competencias profesionales y laborales. En pocas oportunidades se evalúa la conciencia social y ambiental, las habilidades y la inteligencia de las concursantes.

La perfección, además de aburrida, se puede decir también que estos concursos son coloniales y hacen que una vez más se perpetúe el canon de belleza eurocéntrico de palidez, choca que el color natural no irrumpa con toda su fuerza natural. Todas las participantes o las reinas tienen idéntica  expresión, el mismo brillo de pelo, la misma nariz y un tono único de piel conseguido a golpe de retoques y cremas blanqueadoras. No considera las diversidades de color de piel a pesar de que muchos países son exuberantes mosaicos de grupos étnicos con culturas diferentes. El color forma parte de la cultura y tratar de imponer la blancura es una forma de colonialismo, racismo, o un patrón  hegemónico, que impone la obsesión por la piel clara. 

Por ello y especialmente desde las feministas han surgido críticas porque los concursos de belleza refuerzan la idea de que las mujeres deben ser valoradas principalmente por su apariencia física, lo que significa una gran presión sobre las mujeres para que «sean hermosas», y de esta forma además se hace el juego a la sociedad de consumo, gastando dinero en vestimenta, cosméticos, productos para el cabello y todo tipo de operaciones para acercarse cada vez más a esos cánones de belleza muchas veces ajenos a la realidad.

Hay argumentos desde el feminismo, que plantea que en estos eventos se consigue la  cosificación y sexualización del cuerpo de las mujeres, que tiene un tufo machista, patriarcal, anacrónico y un retroceso en la lucha por la igualdad.

En estos tiempos en que las feministas luchan para que las mujeres tengan los mismos derechos y obligaciones que los hombres, aún se ve a las mujeres como pedazos de carne o como seres en exposición en los “concursos de belleza”, antes que valorarlas por sus éxitos sociales, profesionales y/o académicos. Los concursos de belleza rebajan a las mujeres a ser simples objetos de admiración solo por su físico, sin tener en cuenta todos los demás atributos que puede tener una persona; siendo así un evento calificado de machista.

En Bolivia hay algunos cambios en la nominación y así se habla de reinas o misses, pero también de Ñustas o cholitas que al final significan la misma discriminación y  desvalorización, y lo peor, es también otra forma de violencia contra las mujeres. Es necesario aceptar que en nuestro medio hay diversidad de físicos y que cada una tiene su belleza propia.

Por ello, será necesario que en el marco de la propuesta de despatriarcalización se suspendan los concursos de belleza de reinas, ñustas y, lo más esencial, se suspendan esos concursos para niñas y adolescentes, si en el futuro se quiere conseguir la igualdad y equidad para las mujeres.

SENTIDO COMÚN

MARÍA ISABEL CAERO

Arquitecta

[email protected]

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad