Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 18 de octubre de 2021
  • Actualizado 16:22

Pensiones familiares inaccesibles

Pensiones familiares inaccesibles

Según el artículo 64, parágrafo I, de la Constitución Política del Estado, el cuidado y mantenimiento, la educación y formación integral de los y las hijas debe ser asumido por el padre y la madre en igualdad de condiciones.

Pero nuestra realidad nos muestra que muchas mujeres asumen el rol de padre y madre. Según los estudios de la Coordinadora de la Mujer, hay un 30.7% de mujeres que son jefas de hogar y en ellas recaen todas responsabilidades de la crianza de los hijos. En estos casos, los progenitores están ausentes ya sea por muerte, por viaje, por abandono o porque tienen otra pareja y otros hijos. Lo cierto es que muchos hombres no asumen la responsabilidad paterna de solventar los gastos y apoyar a sus hijos; de esta forma, hay pobreza material, espiritual, mucho sufrimiento y feminización de la pobreza. 

Por estas razones, a las mujeres les toca recorrer un tortuoso camino para conseguir que sus hijos tengan una pensión familiar.

Las que no tienen legalizada la unión de    pareja deben inscribir a su hijo o hija en una notaría con el apellido del que ella señala ser el padre, situación que en ocasiones es rechazada por el progenitor, entonces mediante el análisis de ADN se tiene que demostrar la paternidad, ocasión en la que la mujer paga el 50% del valor del análisis, monto que se le devuelve cuando el resultado es positivo. Luego de esto, la madre puede iniciar la solicitud de pensión, con la participación de un abogado que lógicamente tiene un costo y un tiempo de duración. Posteriormente, el juez de familia fija un monto para la pensión que es el 20% del salario mínimo vital, cerca de 450 bolivianos, este valor es “para la familia”, aunque sean dos o tres hijos y solo corre a partir de la resolución del juez, o sea que si no se inicia no hay nada y no se recibirá ni un centavo. La mujer puede solicitar un monto mayor para sus hijos, para ello debe demostrar con documentos que el padre gana más y solo de esta forma la pensión sube.

Generalmente, las mujeres caminan en los estrados judiciales como si fueran limosneras pidiendo pan para sus hijos, pues para cobrar la pensión que determinó el juez es otro camino escabroso, deben contratar personas que hagan el seguimiento y la notificación. Hay padres, conscientes, es cierto, pero muchos se resisten a pagar. 

Hay un padre que  adeuda hasta 18 meses y  no ha desembolsado ni un centavo, sin embargo, se tiene información que tiene recursos para pagar los gastos referentes a la fraternidad para bailar en Carnaval.

Esta situación es desgarradora porque los hijos quedan en situaciones críticas y la madre en desesperación permanente. Todos hablamos de la importancia de cuidar la vida y que los hijos e hijas puedan alimentarse, vestirse y estudiar en buenas condiciones y con todas sus necesidades satisfechas, porque estos son los principales derechos que se deben cumplir. Por ello es necesario que el Gobierno ponga fin a estas irresponsabilidades, la sugerencia es que el Estado pueda pagar la pensión que corresponda y los padres se hacen deudores del Estado. Es difícil cobrar a los informales dirán, pero sabemos que tanto trabajadores formales e informales pagan impuestos nacionales, departamentales y municipales y el Estado tiene formas para cobrarles. Solo de esta manera se garantizará una infancia y una adolescencia con estabilidad física y emocional y con ejercicio pleno de sus derechos más elementales.

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