Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 05 de diciembre de 2021
  • Actualizado 21:50

El patriarcado, la dominación de las mujeres

El patriarcado, la dominación de las mujeres

Se parte de la ubicación en relación al patriarcado y se afirma que esta es la mejor forma de institucionalización del dominio de los hombres sobre las mujeres, tanto al interior de los hogares como en todos los poderes de la sociedad.

No es un hecho natural, es producto del desarrollo de las sociedades desde la esclavitud, pasando por el feudalismo, por el capitalismo, que con sus diferentes características es una situación de desventaja. No olvidemos que en la edad media se dio la quema de brujas, porque las mujeres  se enfrentaron a los hombres de ciencia y a los clérigos que querían mantenerlas sumisas y sin valor. Actualmente, en la modernidad se tiene acciones más sutiles y otras no tanto, se expresan en la tradicional responsabilidad del trabajo doméstico y de cuidado que recae en ellas como principal garante, pero también se expresan en la discriminación y la violencia contra las mujeres, llegando en algunos casos al feminicidio. El rol de las mujeres en la participación política esta teñida del acoso y la violencia política, en razón de que entraron en disputa con los varones a un espacio que, según el patriarcado, no es de las mujeres, pues sigue existiendo el concepto de que el hombre es para la calle y la mujer para la casa.

Las luchas de las mujeres feministas y de organizaciones de mujeres de las ciudades y de los pueblos originarios, imprimen una nueva visión de sociedad antipatriarcal e inciden en que las propuestas progresistas y de izquierda asuman como parte de la lucha por cambiar un sistema opresor, capitalista y colonial, que hace que los pueblos y, especialmente, las mujeres no puedan gozar del vivir bien y de todos los beneficios.

Tanto los partidos de derecha como los de izquierda, suponen que cuando se plantean acciones generales de desarrollo, las mujeres están insertas en las necesidades del pueblo y, por lo tanto, se obvian sus necesidades y sus demandas  específicas. Para las feministas, estas son acciones neutras que no las benefician ni las integran a programas justos. 

El capitalismo no solo se olvidó de las mujeres, sino también de  la madre tierra, por eso, en la actualidad, estamos viviendo una crisis mundial de destrucción de las condiciones y del cuidado de la vida.

Según pensadoras feministas como Silvia Federici, las mujeres son claves para la acumulación capitalista con su trabajo impago del hogar y en su rol en la reproducción de lo más valioso del sistema capitalista, la vida. Las mujeres son productoras y reproductoras de la fuerza de trabajo que es  la mejor  mercancía capitalista. Por eso, la lucha por la transformación debe ser anticapitalista y antipatriarcal, no solo concesiones a reivindicaciones individualistas, ni pequeños espacios de poder.

Las propuestas de las mujeres no son solo parte de un sector, sino transversalizan todos los sectores sociales, económicos, de edades y del poder.

Para ello es necesario generar alianzas y  formar un bloque de los y las que quieren luchar contra las injusticias. Aparte de trabajar por la transformación de  la sociedad, también por el reconocimiento de las mujeres de la doble o triple explotación del trabajo doméstico y de cuidado y de su rol productivo, que por la crisis económica también tienen sobre sus espaldas. 

La lucha  contra el patriarcado debe ser también la lucha contra  el sistema capitalista, que convierte a la mujer en mercancía y  en un objeto del deseo. 

SENTIDO COMÚN 

MARÍA ISABEL CAERO

Politólogo

[email protected]

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