Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 21 de septiembre de 2021
  • Actualizado 19:17

Pandemia, medidas y muertes

Pandemia, medidas y muertes

Estamos viviendo tiempos de dolor, de angustia y de desesperanza, cada día nos llegan noticias tristes, de enfermedad y de muerte. Parece que los seres humanos estamos pagando un mal desventurado. 

Por el tema del coronavirus se han presentado problemas que están cambiando nuestras vidas, hay miedo, alejamiento de los y las otras, ya no se puede expresar el cariño con abrazos y besos, hay un alejamiento humano, un aislamiento obligado, ya no es posible seguir con las mismas costumbres, ni con la libertad de tener contacto humano.

Es cierto que esta tercera ola  de la pandemia nos está golpeando cada día con más fuerza;  también se verifica que hay problemas de planificación y de previsión, insuficientes fármacos, alarmante falta de oxígeno, faltan equipamientos, entre ellos las unidades de terapia intensiva. Hay pocos especialistas, los médicos generales no coordinan con los especialistas y no utilizan la medicina tradicional, el sistema de salud no está funcionando como debería.

Frente a esta gran crisis en todo el mundo, la pandemia sobrepasó toda previsión y después de varios meses de vigencia, hay que reconocer  que los problemas no se resuelven. Es cierto que se han tomado varias medidas económicas, técnicas de salud y sociales, pero no han sido suficientes.

También se verifica que en medio de la crisis hay acciones crueles y  antiéticas, las clínicas privadas, los laboratorios y las farmacias especulan y cobran precios exorbitantes, aprovechando la desesperación de los familiares por salvar la vida de seres queridos, y para revertir este mal causado por un virus que no sabemos si fue creado o es producto de las malas acciones humanas contra la naturaleza. Venga de donde venga  están muriendo miles de personas, parece que para disminuir la sobrepoblación. Lo real es que la salud sigue siendo un gran negocio y no un derecho como se planteó aún antes del  proceso de cambio.

Las salidas a la emergencia son diversas: obtención de más equipamientos para los hospitales, mayor compromiso del sector de salud y, en este caso, reconocemos el sacrificio del personal de servicio, de la administración y limpieza y de médicos de primera línea, pero no de todos. No se olvida que galenos de élite del colegio médico declararon huelga en desmedro de la salud de la población.

También se plantearon cuarentenas rígidas y otras no tanto, y no sabemos si con ello se disminuyeron los contagios, sin embargo, en contrapartida provocaron más violencia y se generó hambre en los más pobres. Muchos transgredieron las restricciones por necesidad  y se respondió con fuerza y represión, cuando  es más importante el diálogo y respuestas efectivas para todos y no la imposición. 

Sería interesante que las instancias  encargadas de predicar la paz, el amor y la justicia. Como las iglesias, sigan el ejemplo de Cristo que dio de comer a los hambrientos, multiplicando panes y peces, deberían crear mecanismos a través de los cuales la gente pueda ir a saciar su hambre, esa sería la mayor acción cristiana de compromiso con las personas.

Todo se puede resolver menos la muerte, entonces tenemos que hacer más esfuerzos para evitarla, puesto que los decesos se acercan cada vez más a nosotros. Muchos parientes, amigas y muchos compañeros y compañeras cayeron al vacío, se fueron de nuestras vidas, causándonos mucho dolor, entonces pongamos el hombro desde donde podamos.

SENTIDO COMÚN

MARÍA ISABEL CAERO

Arquitecta

[email protected]

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