Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 19 de octubre de 2021
  • Actualizado 18:12

Orígenes del feminismo

Orígenes del feminismo

Para hablar de feminismo en Cochabamba, debemos empezar recordando a Adela Zamudio, que fue la primera feminista cochabambina y boliviana del siglo XIX. Con sus escritos transgredió los valores conservadores de una sociedad arcaica y patriarcal.

Ya en la en la década de los 70, durante el golpe cruento de Banzer, por los atentados contra los derechos humanos, muchos hombres se radicalizaron por defender la libertad, y también mujeres políticas que llevaban el germen del feminismo dentro. En verdad, ellas fueron violentadas por su compromiso político y también por ser mujeres rebeldes, les infringieron torturas sexuales que mellaban su dignidad.  Por esta razón, muchas de ellas se comprometieron con la lucha para recuperar la democracia en el país y también para que haya democracia en la casa. 

Del año 1973, también rescatamos que en la facultad de Arquitectura se creó el primer grupo de estudiantes mujeres con reivindicaciones académicas y feministas. Las motivaciones rondaban en torno a la discriminación contra las mujeres en la carrera y en la sociedad. Algunas estudiantes eran tildadas de rojas comunistas y subversivas; otras por ser simplemente mujeres no pudieron acceder a grupos de trabajo del taller vertical.

El grupo del taller vertical fue liderado por Beatriz Morales, estudiante de último año de la facultad; alumna brillante, militante de izquierda y feminista, que ahora ya no está con nosotras. Este dio una batalla teórica, política y una lucha contra las discriminaciones hacia las mujeres, tanto en la carrera como en el medio social y político. 

Su reflexión tenía temas como la autonomía, la libertad y la capacidad de decidir sobre el propio cuerpo y el acceso al poder. Se cuestionó la dependencia patriarcal, emocional y económica a la que estaban sometidas las mujeres; se discutieron los mensajes conformistas de la Iglesia católica, la represión de la sexualidad y, fundamentalmente, se trabajó para evitar las acciones de acoso y desvalorización por parte de la política y de los hombres. Decir “soy feminista”, era un extravío y cuestión de locas, brujas o libertinas. Otros, en cambio, consideraban que con el feminismo se desviaba el objetivo principal de luchar por la revolución. 

Ese fue el inicio, posteriormente surgieron movimientos de mujeres como la Federación de Mujeres de Bolivia (Fedembol) y la Unión de Mujeres de Bolivia (UMBO), con acciones políticas y reivindicaciones de clase. Otras acciones las realizó el IFFI, que trabajó para empoderar a las mujeres de bajos recursos en lo económico social y político

El tema de la violencia contra la mujer fue parte de este proceso. Fue visibilizado y tratado por la Oficina Jurídica para la Mujer. La denuncia permanente logró que en la actualidad se tome en cuenta en las políticas nacionales. De la misma forma, el Centro de Estudios y Trabajo de la Mujer (CETM), con la creación del suplemento “Nosotras”,  publicado en el periódico OPINIÓN, cuestionó  las raíces más profundas del patriarcado, lo que le generó un rechazo militante de muchos intelectuales y académicos conservadores.

Más adelante las Tijeras feministas, en Cochabamba, organizó el primer Encuentro Feminista Boliviano, al que asistieron feministas de todo el país. Fue un avance para superar el estigma del término feminista.

Tanto ayer como hoy, debemos diferenciar entre las demandas de la organización de mujeres populares y de grupos feministas, diferenciación y discusión que duró muchos años, sin llegar a consensos. 

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