Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 17 de octubre de 2021
  • Actualizado 22:05

Se nos mueren los árboles

Se nos mueren los árboles

El aporte significativo que otorgan los árboles a la ciudad son innumerables, lo principal es que proporcionan oxígeno al ambiente lo que es sumamente urgente para un territorio tan contaminado como Cochabamba. Esta contaminación es producto de la excesiva cantidad de vehículos que funcionan con combustibles fósiles, especialmente  gasolina y diésel. Indudablemente se necesita mayor cantidad de árboles para enfrentar este problema para beneficiar a la población y especialmente a niños y niñas y mujeres embarazadas.

Es indispensable que las autoridades, tanto municipales como de la Gobernación, enfrenten este problema con prioridad, pues el daño a los pulmones de la gente es extremo y una de las funciones de los que ejercen el poder es velar por el bienestar y la salud de la población, que junto a otros aspectos como el garantizar una alimentación saludable, deben ser de primera necesidad.

Pero, hablando de la importancia de los árboles podemos decir que no solo proporcionan oxígeno para la vida, sirven además para combatir los efectos del cambio climático, también aportan a mitigar ruidos y a eliminar sustancias tóxicas del aire contaminado. Los árboles son filtros para contaminantes urbanos y partículas finas como el polvo, la suciedad o el humo del aire atrapándolos en sus hojas y la corteza. 

Crean un microclima de frescura, aportan al aumento de la biodiversidad urbana, proporcionando plantas y animales con un hábitat, alimentos y protección favorables. Un árbol maduro puede absorber hasta 150 kg de gases contaminantes por año. La ubicación estratégica de los árboles en las ciudades ayuda a enfriar el aire entre 2 y 8 grados centígrados. Vivir cerca de espacios verdes urbanos y tener acceso a ellos puede mejorar la salud física y mental, por ejemplo, disminuir la alta presión arterial y el estrés. Los árboles maduros regulan el flujo de agua y desempeñan un papel clave en la prevención de inundaciones y la reducción de riesgos y desastres naturales. Cuando se planifican paisajes urbanos con árboles aumenta el valor de la propiedad y atrae al turismo y a los negocios.

Sin embargo de estos aportes, los y las habitantes destruyen árboles en las calles para construir edificios o simplemente porque ensucian las calles y eso les molesta.

Peor actuación es del gobierno municipal que prefiere desarrollar infraestructuras viales que lo único que aportan es mayor cantidad de contaminación por el incremento de vehículos en la Llajta.

Hace unos años, pese a la oposición de los vecinos y del colectivo No a la Tala de los árboles, el GAMC llevó adelante el proyecto “Corredor de la Quintanilla”, asegurando que salvarán los árboles de la zona circundante, y de esta forma trasladaron 30 árboles al parque del Arquitecto. Pero ahora tristemente  se ve que esos hermosos  molles y  fresnos se están muriendo. Es que el trasplante, arrancándoles de su habitat natural, les ha causado mucho daño y poco a poco están agonizando, pero no hay castigo para los autores.

Es hora que evitemos arboricidios, es hora que la gente se comprometa con la vida, con nuestra vida. Es hora que la gente salga a defender aquello que garantiza el bienestar y la salud.

Se debe luchar contra personas e instituciones que cometen crímenes contra el medio ambiente porque prefieren el cemento que solo garantiza un crecimiento desmesurado de la ciudad tanto horizontal como verticalmente haciendo de nuestra ciudad una selva de cemento.

SENTIDO COMÚN 

MARÍA ISABEL CAERO

Arquitecta

[email protected]

Entrando en la página solicitada Saltar publicidad