Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 24 de junio de 2021
  • Actualizado 11:22

Mujeres en la sombra de la ciudad

Mujeres en la sombra de la ciudad

En estos días se han escuchado discursos de las autoridades electas, que dicen:   “vamos a trabajar para todos los Cochabambinos”, entonces la pregunta es ¿dónde quedan todas las cochabambinas? Y es que el lenguaje también debe ser incluyente.

En el contexto actual, la noticia que  sorprende es la mínima cantidad de mujeres  en altos cargos. Así, por ejemplo, en los nombramientos de secretarios en el GAM de La Paz, no hay ninguna mujer; en Cochabamba, hemos visto solo a  tres directoras. La verdad no hay ningún instrumento legal que obligue a realizar acciones afirmativas para lograr mayor presencia de mujeres en niveles de decisión municipal, como sucede para los cargos legislativos, es un asunto pendiente.  

Las mujeres son necesarias, ocupando niveles del gobierno edil, así como es apremiante que sus demandas y necesidades se tomen en cuenta en los procesos de planificación.  Es duro comprobar que en los gobiernos municipales no se garantice un acceso equitativo a los servicios y a los beneficios de la ciudad, se beneficia principalmente a los hombres, porque se cree que ellos expresan las inquietudes de todos y todas.

 En esa línea, vale la pena recordar que hay situaciones que tienen que enfrentar las mujeres en la ciudad, por ejemplo, en la movilidad urbana no se garantiza un uso adecuado, primero, porque no responde a las necesidades de traslado que tienen varios rumbos, con los hijos,  a las escuelas, al mercado a los centros de salud y no solo de la casa al trabajo como lo hacen los hombres, y segundo, por la frecuente violencia contra ellas en las viviendas, en las calles, en los parques y en las unidades de transporte público. 

Otro asunto de importancia es que las mujeres en nuestra ciudad no tienen ningún apoyo para los trabajos  de cuidado y el trabajo doméstico, de la misma forma no pueden acceder a una vivienda adecuada, a gozar de las calles y de los espacios públicos, tampoco de los espacios de recreación y culturales. Por otro lado, los problemas ambientales de contaminación atmosférica, acústica, de la basura, de la contaminación de ríos y lagunas, las afecta con mayor impacto. No se resuelven los problemas de abastecimiento de las mujeres ni la situación de las vendedoras de la calle.  

No debemos olvidar que las mujeres suman el 50,4%, según el censo del 2012, y además  son madres del resto de la población. Tampoco debemos olvidar que la mayoría de ellas cumple roles productivos y especialmente reproductivos, lo que hace posible la vida y la garantía de la reproducción de la fuerza de trabajo. En este sentido, sería importante crear condiciones para el mejoramiento de su ingreso al empleo y a emprendimientos económicos. 

Es urgente que las mujeres sean reconocidas como ciudadanas plenas con todos los derechos para participar en la planificación y para que los proyectos se dirijan a resolver sus problemas. No puede haber desarrollo ni crecimiento ni bienestar, si solo tomamos como paradigma al ser humano varón, blanco y heterosexual.

Es tiempo de que las mujeres dejen de estar en la sombra y se las incluya  con todos los derechos para acceder a todos los beneficios de la ciudad. Es urgente que se exija a las autoridades que trabajen por eliminar las brechas entre hombres y mujeres y conseguir de esta forma una ciudad con mayor equidad, justicia y redistribución de los servicios, equipamientos y todos los beneficios para las mujeres. 

SENTIDO COMÚN

MARÍA ISABEL CAERO

Arquitecta

[email protected]

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