Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 18 de septiembre de 2021
  • Actualizado 02:43

La ilusión de aprender y la frustración

La ilusión de aprender y la frustración

Fui espectadora de clases virtuales de un niño de 6 años de primer año, de un colegio privado, que como muchos otros continúan cumpliendo el programa planificado. Mediante clases virtuales, la maestra realizaba dictados a varios niños y niñas que muy puntuales y alegres y con el entusiasmo de instruirse que caracteriza a esa edad, se conectaban al zoom para recibir todas las directrices que les permitía avanzar en la lectoescritura, en las matemáticas y en la historia.
El zoom se inundaba de algarabía, pero cuando la maestra les hablaba, todos y todas se sometían a un silencio sepulcral para oír, para aprender y captar, abrían sus mentes y sus sentimientos y la alegría brotaba en sus ojitos. Es verdad, casi todos los colegios particulares cumplen con sus horarios y con impartir las materias correspondientes.
Fue una experiencia muy linda, muy humana, sin embargo, la tristeza de pronto inundo mi corazón, cuando pensé en los otros niños y niñas, los que estaban empezando a aprender y se truncaron sus ansias de saber, los y las que se quedaron sin ese alimento para sus cabecitas y para su vida. Esos y esas pequeñas de los barrios y de las comunidades de escuelas fiscales, aquellos que no encontraron un celular o una computadora, o los que en su zona el internet era muy débil o no había. Entonces me convencí de las grandes diferencias, hay los que no pueden acceder al derecho a la educación y los otros, los que disfrutan de aprender y se divierten con las lecciones, que tienen todas las condiciones y las posibilidades de capacitarse, de crecer de acceder a la ciencia, a la tecnología y de crear y desarrollar sus aptitudes y hasta su arte. Y pensé que la situación de los bachilleres de colegios fiscales es peor aún.
Entonces recordé ese día nefasto que truncó el proceso de aprendizaje, cuando el actual gobierno boliviano anunció el 2 de agosto de 2020 la clausura del año escolar.
¿Cuál fue la causa para la clausura? Dijeron que el Estado no podía garantizar el acceso a la educación virtual, especialmente en áreas rurales: "La gran mayoría del área rural no cuenta con internet”. Muy fácil y cómoda fue la decisión, en lugar de buscar otros medios para garantizarla, por ejemplo, la educación mediante las radios comunitarias, que llegan al último rincón de la patria o por televisión; se debería hacer un pequeño esfuerzo como se realizó en otros países.
Recursos del Estado se deben priorizar, es más importante la inversión en educación que en dotar armamento y gases lacrimógenos a la Policía y al Ejército o gastar en la compra de respiradores con sobreprecio, que además no sirvieron para nada. Cuando se tiene compromiso con la niñez, todo se puede.
Es importante reafirmar la importancia de la educación para el crecimiento de la humanidad y del pueblo, por ello nos preguntamos por qué no se cumplió la decisión de la Justicia que determinó: dejar sin efecto la resolución ministerial que clausuraba el año escolar del 2020?
Pero no, la clausura del año escolar tiene por detrás la intención de mantener ignorante al pueblo, es más fácil doblegar, manipular, mentir y engañar cuando no se conocen los derechos
La clausura del año escolar es un acto de brutal agresión hacia el futuro de la Patria, tal como fueron los asesinatos de las personas  en Huayllani o Senkata.


MARÍA ISABEL CAERO
Arquitecta
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