Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 18 de septiembre de 2021
  • Actualizado 04:30

El agora fobia

El agora fobia

Los Griegos fueron los que introdujeron el término Agora, que significa espacio público, entonces eso significa que es el lugar de deliberación y de encuentro entre iguales, en el marco de la democracia que también fue desarrollada por ellos. La fobia, por su parte, significa aversión, repulsión, entonces el título de este artículo significa un cambio negativo en la valoración y el uso del Espacio público.

Con la aparición del coronavirus, los países han establecido cuarentenas y campañas mediáticas de miedo y de higienización para de esta forma evitar contagios. Así, para impedir la propagación de esta enfermedad, se ha propuesto no usar el espacio público, pues hay necesidad de aislamiento, de distanciamiento social y desconfianza de la cercanía con el otro y la otra. Entonces los hombres y mujeres de nuestra ciudad han perdido la posibilidad de expresar su cariño cuando se encuentran con algún amigo o pariente querido y de esa manera hay una especie de temor no solo de las personas, sino de ese espacio común de encuentro. Pero también la recreación ya no se realiza en el parque, sino al interior de la casa, y el resultado es una tendencia a mayor sedentarismo.

Entonces los y las ciudadanas tienen miedo de usar la ciudad y sus espacios, y marcar el distanciamiento en esos lugares. Se ha desocupado la ciudad y se ha disminuido la vida colectiva y, por lo tanto, hay un retorno al espacio privado, que se ve fortalecido con el uso de la tecnología, para el teletrabajo y la tele educación. Esta situación, también nos muestra la posibilidad de un cambio radical en el uso del transporte público masivo y se tiene que recurrir al transporte individual y a otros sistemas de movilidad. Es esta la razón por la que las autoridades municipales deben revisar y replantear sus políticas. Primero aplicar su PTDI, que tiene propuestas interesantes para evitar los largos recorridos, empezando por fortalecer las centralidades y hacer una urbe más compacta, pero especialmente para mejorar la movilidad urbana, con una visión más sustentable.  En nuestra ciudad es perentoria la aplicación de la Ley de la Bicicleta aprobada el 2017, porque hemos visto que la gente mayoritariamente ha recurrido a este medio por necesidad. Hasta el momento, se avanzó poco, no hubo decisión política para hacerlo, no contamos aún con el diseño de ciclorutas en toda la ciudad, es más, ahora se están pintando las calles para los recorridos de las bicicletas con criterios raros, rutas contrarias a la circulación de las movilidades, lo que significa un riesgo para la seguridad de los ciclistas. Por otro lado, no se tienen planteamientos para favorecer los recorridos peatonales con los distanciamientos que son necesarios.

También podemos afirmar que cuando el gobierno central implanta normas generales salen a relucir las desigualdades, barrios que cuentan con todos los servicios, donde vive gente que tiene ingresos saneados o barrios de la periferia donde las limitaciones son alarmantes con carencia de recursos, de servicios especialmente de agua y de equipamientos.

Sin duda, muchas cosas están cambiando durante esta crisis sanitaria y seguro serán más radicales las transformaciones post cuarentena, hay lo que puede llamarse un Shock Urbano, la ciudad ya no será como antes, se dará un mayor vaciamiento y distanciamiento social, por lo tanto, mayor individualización de las personas y estigmatización de nuestro Agora.

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