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  • Diario Digital | domingo, 26 de junio de 2022
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Economía del cuidado, economía feminista

Economía del cuidado, economía feminista

Bajo el concepto tradicional, la economía es un sistema de producción, distribución, comercio y consumo de bienes y servicios de una sociedad o de un país. Sin embargo, bajo esta noción, la acumulación capitalista evita que existan procesos de solidaridad en el sistema económico que pueda ser justo y redistributivo para los que menos tienen. 

Desde el movimiento de mujeres y feministas existe una preocupación para la búsqueda de alternativas para una justicia  económica y cuestiona la gran alianza entre capitalismo y patriarcado que produce explotación y discriminación.

 Parte del análisis de que una de las causas de la desigualdad y de la pobreza especialmente de las mujeres, es la división sexual del trabajo que hace que las mujeres mayormente se dediquen a trabajos de cuidado y trabajo doméstico, no remunerados y no valorizados, pero que son la base para garantizar la vida. Entonces, es necesario decir que el trabajo productivo sirve para la acumulación del capital y el trabajo reproductivo para garantizar la vida. Lo real es que en muchos casos las mujeres están insertas tanto en el ámbito productivo como en el reproductivo y por esta razón tienen doble carga y condiciones desiguales, pues trabajan más horas que los hombres.

En este marco, se debe considerar que las actividades domésticas y de cuidados son  trabajos porque producen bienes y servicios para la vida, además permiten dar estabilidad emocional para un desarrollo armónico de los seres humanos. 

Las necesidades y los tiempos de cuidado exige cambios profundos y corresponsabilidad de la sociedad en su conjunto, pero, además, se cuestiona la existencia de un solo modelo de familia hombre proveedor y mujer cuidadora, (familia nuclear heterosexual), ya que en la actualidad se tienen diversos tipos, como las familias monoparentales o monomaternales, o familias ampliadas con abuelos cuidadores, o familias de las diversidades sexuales, entre otros.

Desde las mujeres se quiere construir otro paradigma, el de la sostenibilidad de  la vida humana que tiene que ser el centro para el bienestar de todos y todas. De la misma forma se propone desplazar el centro de atención de lo público mercantil hacia la vida humana, que significa producir para la lógica del bienestar y no solo del mercado, esto es la Economía del Cuidado.

Así, este concepto de Economía busca dar valor y reconocimiento a las actividades de cuidado y de trabajo doméstico no remunerado, puesto que  estas actividades generan bienes y servicios económicos que además de dar valía, también tienen costos figurados en tiempo y energía necesarios para producirlos.

Bajo estas premisas, la “Economía Feminista”, que ha sido propuesta desde las mujeres, plantea transformar la economía, pone en el centro del análisis la sostenibilidad de la vida, descentrando los mercados. Desde esta mirada, el objetivo primario del funcionamiento económico  no es la reproducción del capital, sino la reproducción de la vida.

La Economía Feminista forma parte de las luchas de las mujeres, como el cuerpo, la subjetividad y las tensiones que marcan la vida de las mujeres. Las economistas feministas indican que la política de la redistribución, debe estar formada de acuerdo con las normas de género y, de esta forma, influir en las relaciones de género, mejorándolas.

 En definitiva, se intenta conseguir mejores condiciones de vida y no la mercantilización de la vida.

SENTIDO COMÚN

MARÍA ISABEL CAERO

Arquitecta

[email protected]

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