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  • Diario Digital | jueves, 27 de enero de 2022
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Los cuidados, una ficción para la gestión

Los cuidados, una ficción para la gestión

Muy insistentemente se plantea en esta columna la necesidad que los gobiernos, la sociedad y los empresarios asuman la corresponsabilidad  de las tareas de cuidado que realizan mayormente las mujeres. 

Un avance, a pesar del tortuoso camino que se tuvo que recorrer, fue el planteamiento de la Ley de Economía del Cuidado, el año 2013. Si bien es cierto que el tema se puso en la agenda pública municipal, y  se recibieron aportes de varias organizaciones de mujeres, resultó difícil  de ser comprendida por la mayoría de los hombres técnicos y autoridades. Después de varios años de incidencia y de capacitación al interior del Gobierno Municipal de Cochabamba, en su lugar se cambió por otra cuyo nombre es “Ley de corresponsabilidad en el trabajo del cuidado no remunerado para la igualdad de oportunidades”. Es una ley que tiene el mismo espíritu que la anterior, y las mismas propuestas.

La primera ley se llamó de Economía del Cuidado porque, tomando en cuenta los aportes de economistas feministas, el trabajo que realizan las mujeres en los hogares a pesar de no ser remunerado, significa  un gran aporte económico y a la reproducción de la vida, no en vano en nuestra Constitución el artículo 388 plantea valorizar el trabajo al interior del hogar  para incluirlo en las cuentas nacionales. 

El tema de la Corresponsabilidad en la segunda ley aprobada, significa que la familia y los esposos o compañeros y también los gobiernos y la sociedad en general, reconozcan  que el trabajo de la casa es un impedimento para que las mujeres puedan trabajar en mejores  condiciones o puedan mejorar su nivel de capacitación y porque es injusto sobrecargar las horas de trabajo solo a las mujeres.

Pues bien, a pesar de los obstáculos, el año 2019 se aprobó la  Ley 380 en el gobierno municipal. Esta ley cuenta con su reglamento N° 138 aprobado el 6 de septiembre de 2019, también cuenta  con una metodología para elaborar participativamente el plan sectorial de cuidados. 

De la misma manera, en la Gobernación se realizaron propuestas para que se trabaje el tema e incluso se elaboró una propuesta de plan.

Entonces, se puede pensar que hay avances y que el tema ya está para incluirse en los procesos de planificación, lo que en verdad no ocurre.

En la realidad se  verifica que la ley en el GAMC no se está aplicando. Los centros infantiles por la pandemia se tuvieron que cerrar. Por presiones y por necesidad durante los últimos meses volvieron a funcionar, pero con serias limitaciones. Las cuidadoras no tienen ítem y su salario es inferior al salario mínimo vital.

Como todos saben, el presupuesto para las alcaldías y la Gobernación ha disminuido, pero donde se reduce  más es en Desarrollo Humano, para tener recursos para obras de impacto. En la realidad se verifica  que hay dinero para obras de maquillaje, como para el pintado de vías o para reposición de aceras en el centro.

Bajo el mismo argumento del presupuesto se han cerrado los centros infantiles de convenio entre la Gobernación y el Gobierno Municipal. 

Es una muestra que el tema del cuidado de la vida ocupa un lugar secundario en las instituciones, y  no hay procesos de planificación participativa con presencia de mujeres. 

De esta forma, se confirma que los cuidados son una ficción para la gestión, tanto municipal como de la Gobernación.

SENTIDO COMÚN

MARÍA ISABEL CAERO

Arquitecta

[email protected]

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