Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 27 de febrero de 2021
  • Actualizado 05:48

La cuarentena y las mujeres

La cuarentena y las mujeres

Las mujeres reciben los efectos de la pandemia y de la cuarentena de manera diferente a los hombres, pero, además, de acuerdo con la situación económica y social en la que se ubican, es desigual.

Hay las señoras que tienen un trabajo fijo y un salario seguro, pero se han tenido que quedar en casa y acceder al teletrabajo, lo que de alguna manera tiene varios problemas: deben asumir todas las tareas domésticas y de cuidado, ya que la persona que trabaja en esos quehaceres no ha podido llegar a la casa. Además, los hijos e hijas se quedan junto a ella y tienen que pasar clases mediante la computadora que tiene que ser compartida y la madre asume además el rol de educadora, es decir, que su trabajo se ha triplicado o cuadruplicado, cuando el marido o compañero no hace ni coordina de manera responsable todo lo que necesita el hogar.

También la cercanía y la convivencia con la pareja no siempre es la mejor, los medios de comunicación muestran reiteración de actos de violencia doméstica y hasta de feminicidios y la cuarentena ha sido un impedimento para buscar ayuda.

Por otro lado, sabemos que las mujeres se insertan en gran número como enfermeras en el sistema de salud y también son las que asumen los trabajos de limpieza y servicios en los hospitales, clínicas y postas y, por lo tanto, tienen un riesgo de mayor contagio.

Hace unos días vimos la noticia que dos niñitas de la zona de K’ara K’ara, rompiendo con la cuarentena, salieron a vender helados para paliar las carencias de su familia, se cubrieron la boca con unos barbijos de papel higiénico elaborados por ellas para cumplir con los requisitos que se exigen y para evitar el contagio. Pues bien, este es solo un ejemplo de la situación en que se encuentran muchos hogares y especialmente aquellos donde las mujeres son jefas de hogar y por los datos sabemos que son las más pobres de los pobres.

Es verdad, en la zona Sur de Cochabamba, Distritos 14, 8, 15, 7, K’ara K’ara, hay gente muy necesitada, la mayoría se inserta en el sector informal que vive al día. Además tienen barrios con graves privaciones, desde viviendas precarias sin servicios como agua potable, gas, o internet para los escolares; no hay supermercados para abastecerse como en otras zonas y a los vendedores ambulantes los reprimen y no les dejan proveer de alimentos básicos. Tampoco hay centros de salud que puedan atender partos y un sinnúmero de otras falencias urbanas. Esta es la razón, porque las mujeres de esta zona junto a sus compañeros han salido a las calles a protestar y bloquear como nunca antes, hemos visto videos donde las mujeres gritaban desesperadas, exigiendo salir a trabajar, para ganar dinero para comer, pedían además que se dote de gas y de agua potable, y otros servicios carentes en la zona y esencialmente que se enfrente la enfermedad de manera planificada y eficiente.

La respuesta del gobierno transitorio frente a estas peticiones, en lugar de escuchar, ha amenazado, amedrentado, detenido, desoyendo la solicitud que a todas luces es producto de la crítica situación de hambre y de cansancio en la que se encuentran.

Este Gobierno y los subnacionales deben responder a los pedidos de la gente que tiene hambre y de las mujeres que están sufriendo junto a sus hijos de forma inmediata. Deben desarrollar políticas redistributivas y de mitigación de los problemas generados por el Coronavirus y así evitar la ampliación de las brechas de desigualdad.