Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 07 de agosto de 2020
  • Actualizado 14:51

Coronavirus: actos fallidos y castigo a la solidaridad

Coronavirus: actos fallidos y castigo a la solidaridad
En nuestro país, la pandemia del coronavirus ha caído como anillo al dedo para el Gobierno transitorio, porque significa la posibilidad de prorrogarse en el poder y realizar acciones contrarias a la ética y la justicia. Ha sido la gran oportunidad para pedir apoyo internacional, para sacar los fondos del Banco Central y para realizar préstamos internacionales, especialmente del Fondo Monetario Internacional (FMI), sin la aprobación del Legislativo como estipula nuestra Constitución y aceptando sus condicionamientos, orientados a un retorno al neoliberalismo y, de esta forma, anular la economía social comunitaria, que sacó a mucha gente de la pobreza y garantizó estabilidad económica.
Hay otras acciones fallidas y poco sensibles del Gobierno temporal, bajo el pretexto de la enfermedad. Nunca hubo un plan integral de prevención, de contención, de asistencia y de cura para las personas que contrajeron el virus. La declaratoria de cuarentena llegó tarde y más parecía una declaratoria de estado de sitio, porque hubo represión y amenazas de cárcel para los que la incumplían. Lo grave es que en la cuarentena los más perjudicados son los pobres,  personas que necesitan ganar para el sustento diario.
Han surgido varias movilizaciones sociales de protesta por la imposibilidad de contar con recursos económicos en varios puntos del país. Estas acciones han sido reprimidas por la Policía y el Ejército, con el resultado de varios jóvenes presos.
En la línea de paliar el hambre, las organizaciones sociales, bajo el principio de solidaridad y reciprocidad, han realizado acciones entre las que podemos ponderar la entrega de frutas y verduras por parte de los pobladores del Trópico a los pobres de Cochabamba, y como respuesta los de la zona Sur han acopiado remedios naturales y alimentos para llevar al Trópico en un camión.
Lo sorprendente es que este Gobierno, sin sensibilidad y con actitud represora de dictadura, ha detenido a tres líderes por esta razón, entre ellos a una mujer, con calificativos de terrorismo y sedición. Estas personas han sido trasladadas a La Paz para evitar que tengan apoyo legal y familiar en su ciudad de origen. La organización de la zona Sur ha salido nuevamente a las calles a pedir la liberación de los detenidos y la respuesta es la detención de fino jóvenes, entre ellos una niña de 15 años y otro varón de 17.
Por esa razón, la Defensoría del Pueblo denunció incumplimiento del Código Niño, Niña Adolescente, ya que los efectivos policiales y la Fiscal de Materia no se contactaron con sus familiares ni con la Defensoría de la Niñez para que asuman la defensa “ante la prioridad de la atención y la preminencia de sus derechos”.
Esto significa una clara criminalización de la solidaridad, cumplen órdenes de arresto sin el mínimo respeto por los derechos humanos y sin valorar acciones que van más allá del pragmatismo y del intercambio de dinero. Están en contra de los valores humanos que tienen las comunidades y los movimientos sociales. Han inventado justificativos como que son actos de atentados a la salud, de terrorismo y de sedición.
Esta es la realidad en que vivimos actualmente. Se castiga el pensar o sentir diferente del canon que nos quieren imponer por la fuerza y se condena la solidaridad y la reciprocidad.

MARÍA ISABEL CAERO
Arquitecta
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