Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 23 de septiembre de 2021
  • Actualizado 11:22

Los árboles, la vida y destrucción

Los árboles, la vida y destrucción

Estamos viviendo una etapa escandalosa en las ciudades bolivianas, un corsé urbanizador al extremo, estamos entre la vida y la mercancía, entre los criterios de justicia y los criterios de mercado, entre el derecho a la ciudad y la especulación. Se habla mucho desde organizaciones internacionales de considerar la sostenibilidad de la vida y, por el contrario, desde una posición feminista debemos decir que es más importante considerar “la reproducción de la vida” en lugar del progresismo. 

Nuestra meta debe ser el Vivir Bien en la ciudad, con políticas para todos y todas, sin discriminación, sin segregación socio espacial ni violencia de ningún tipo.

Una de las expresiones, entre muchas otras, de que estamos obrando mal, es la destrucción permanente de la vida  expresada en los árboles y los animales que allí anidan. Cada día se destruyen árboles de las aceras, de las plazuelas, de los bosques y por esta razón quedan muy pocos espacios para contar con nuevas áreas verdes y menos para determinar áreas que tengan el solo fin de contener plantas que limpien el aire tan contaminado como es el de la ciudad de Cochabamba. Los motivos para esa destrucción son varios, la construcción de edificios para la especulación, el arreglo o diseño de parques, la construcción de vías o para “equipamientos”, que no responden a ninguna demanda de las y los habitantes.  

Un ejemplo relevante para ver cómo se ataca la vida, destruyendo muchos árboles para implementar vías, es el corredor de la Quintanilla, que en los hechos hasta el momento solo ha conseguido congestionar más la zona, a pesar de que, en este tiempo, no está funcionando el colegio que generaba mayor aglomeración en horas de entrada y salida de los estudiantes. Con la terquedad de construir este proyecto lo que se ha conseguido es matar muchos árboles, pese a la persistencia de resistencia  y movilización del Colectivo “No a la tala de árboles”, que durante varios años se opuso al proyecto con mucha razón. 

En la actualidad muestran como un show el trasplante de las especies con tecnología importada, es de esperar que tengan éxito y se evite más arboricidios.

Por otro lado, es necesario recordar que quedan pocos espacios para implementar bosques urbanos, uno de los principales es el ex Hipódromo, donde ahora se intenta construir un gran equipamiento de Salud, a pesar de que los bosques de igual manera, benefician a la salud, limpiando la atmósfera.

Otro espacio que el Gobierno Municipal ha olvidado es el terreno  ex MATRA que tiene más de 32.000 metros cuadrados. Este terreno es como muchos otros de propiedad municipal, producto de la obligación de sesión de una urbanización. Ya en los años 2013, 2015 esa empresa intentó apropiarse del terreno, debido a que la Alcaldía nunca tomó posesión. Se rescató este terreno después de un proceso legal realizado por concejales y la Procuraduría. Sin embargo, hasta la fecha no se hizo nada, no hay ningún proyecto. El Concejo propuso hacer un bosque urbano con árboles nativos evitando poner cemento, pero no hubo respuesta de los ejecutivos municipales.

De la misma forma, se planteó hacer un relevamiento de todas las sesiones de las urbanizaciones aprobadas para destinarlas a áreas verdes y bosques urbanos, que por el abandono de la Alcaldía y por falta de inscripción en Derechos Reales, son avasallados para loteamientos.

Entonces, es hora de evitar estos escandalosos errores y cuidar la vida en la ciudad.

SENTIDO COMÚN 

MARÍA ISABEL CAERO P.

Arquitecta

[email protected]

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