Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 20 de abril de 2021
  • Actualizado 18:11

Transrespeto versus transfobia

Transrespeto versus transfobia

Las últimas semanas, en el país, hemos sido testigos de expresiones de violencia extrema y asesinato a personas trans. Asimismo, hemos visto un aumento del discurso transfóbico en redes sociales. Esta ola de violencia transfóbica aparentemente emerge y vuelve a emerger cuando la sociedad cree que la condición trans es una amenaza, porque vivimos bajo lógicas disciplinarias que promueven el moldeamiento de cuerpos e identidades.   

Según datos del proyecto de investigación Transrespeto versus Transfobia en el Mundo, 3.664 personas trans y género-diversas fueron reportadas asesinadas en 75 países y territorios de todo el mundo entre enero de 2008 y septiembre de 2020. Países como Brasil, México y Estados Unidos son aquellos que lideran en asesinatos de personas transgénero. 

Debe señalarse que la Organización Mundial de la Salud retiró la transexualidad o transgenerismo de las listas de enfermedades mentales, sin embargo, mientras la sociedad conciba como trastorno mental, será difícil cambiar este imaginario, que probablemente sea producto de un sentimiento transfóbico, el que se construye en base a parámetros societarios como el aspecto físico, la falsa masculinidad, la construcción de identidad de género en sociedades binarias, aspectos que condicionan la transición en distintos espacios, donde se exponen al marginamiento, discriminación y principalmente a la violencia física.  

La vulnerabilidad extrema de las mujeres trans hace hincapié en que desde muy temprana edad están expuestas a un ciclo de estigmatización en sus hogares, del que son expulsadas y olvidadas, viviendo la violencia y discriminación en todos los ámbitos. La mayoría de ellas sufre violencia callejera y las servidoras sexuales son brutalmente agredidas físicamente. Lamentablemente, esta violencia, prácticamente queda impune, porque las chicas trans, muchas veces prefieren llegar a un acuerdo con el agresor para no someterse a mayor humillación y maltrato, peor aún si tienen fenotipo indígena. Son en las instituciones precisamente donde las chicas trans son tratadas como hombres vestidos de mujeres, aún tengan documento de identidad del género femenino.  

Para muchas personas, la transexualidad es un tema que se lo debe agendar, porque la persona trans es apartada de la vida comunitaria, en flagrante violación a los derechos humanos, debido a que son estigmatizadas como depravadas. En ese sentido, difícilmente ingresan a ámbitos laborales, sociales u otros. Siendo así, el cuerpo está atravesado por el poder momentáneo de las personas que rodean a las mujeres trans. Cabe resaltar que las chicas trans cuando se habla de discriminación señalan que entre ellas existe rivalidad por el físico, por el trabajo, por las amistades, por la ropa y todo aquello que sugiere una estética femenina. 

Es importante señalar que el cuerpo definitivamente es territorio de la rebeldía, al mismo tiempo de la sumisión, y por este territorio de rebeldía y sumisión, las mujeres trans son discriminadas, porque deben responder al estereotipo de mujeres de las ciudades, las que supuestamente son aceptadas, siempre y cuando no sean indígenas y de clase social baja. Lamentablemente, la raza y clase social están relacionadas en el momento de sufrir mayor violencia estructural. 

MIRADAS ANTROPOLÓGICAS

MARÍA ESTHER MERCADO H.

Antropóloga y docente 

universitaria

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