Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 19 de septiembre de 2020
  • Actualizado 01:34

Rituales post pandemia

Rituales post pandemia

Pensemos en sociedades tradicionales donde los ritos de paso marcan la puesta en escena de transiciones en la vida del ser humano. El nacimiento, la iniciación, el matrimonio y la muerte, son algunos de los más importantes pasos que uno da en la vida y que, según la cultura, se aborda de una u otra manera, pero siempre marca un antes y un después en la familia o comunidad. Arnold van Gennep en “Los ritos de paso” dice que los ritos contribuyen a preservar la estabilidad de la sociedad regulando la posición del individuo en su entorno.
A saber, si mencionamos que los ritos tienen que ver con tránsitos en la vida de las personas, la función del ritual es la de permitir que se transite por situaciones sociales diferentes, donde existe una frontera de riesgo. Algunos antropólogos piensan que las sociedades occidentales se definen por los rituales de iniciación, digamos la escuela, el servicio militar, los que son complementarios para ingresar a otros campos de la vida social. También piensan que estos rituales se reproducen cuando se transita a la jubilación, debido a que es una experiencia fuerte, seguramente hasta dramática.
De igual forma, conocemos que hay diversos tipos de ritos que se los asocia con la religión, los que generalmente se realizan cuando el individuo atraviesa un cambio de vida, y otros ritos como los agrícolas que tienen que ver con la fertilidad o productividad de la tierra. De hecho, tienen carácter de sacrificio y muchas veces parecen tener una intención mágica que esconde reacciones emocionales, pues los participantes de la ceremonia, sumergen su individualidad en la comunidad generando integración y solidaridad.
Ahora bien, al momento nos preguntamos cómo se pueden vivir rituales en situación de alerta frente a la pandemia que afronta la humanidad. El dilema surge al pensar en el abordaje de los acontecimientos importantes desde los nacimientos, pasando por matrimonios y la muerte, todos aquellos que congregan a la familia extendida. El escenario que vivimos es extraño y, en el contexto mundial, es muy posible que los ritos se transformen y quien sabe los rituales desaparezcan o tengan otro sentido. Un factor importante para la desaparición o transformación de los ritos es el contacto de los pueblos con otros modos de vida; asimismo, que no exista una comunicación intergeneracional; o, la secularización de las sociedades.
Lo cierto es que el rito, que no es exclusivo de la religión, es sin duda el elemento más visible y permanente en la religión, pues es una forma de comunicarse con el misterio o lo sagrado. Hoy, si tomamos en cuenta este aspecto, el ritual más difícil de no vivirlo será el de la muerte. Aquella muerte que es producto de la pandemia, en donde el fallecido debe ser cremado y en casos extremos depositado en fosas comunes.
A mi juicio, el COVID-19 está revolucionando las formas de manejar la muerte porque la gente no sigue los pasos rituales para enfrentarse a ella. La supuesta despedida; el lavado o purificación del cuerpo; el velorio, las velas o la luz, y finalmente el entierro o cremación. El ritual de la muerte es una creencia simbólica trascendental de todas las culturas o religiones, donde se toma contacto con lo divino y se crean lazos de cohesión social.