Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 11 de agosto de 2020
  • Actualizado 21:29

Reciprocidad andina

Reciprocidad andina

Este artículo es a propósito de una imagen que se viralizó en las redes. Se trata de una pareja andina que con recursos destinados a “pasar” una celebración religiosa decidió pagar las facturas de luz para su comunidad y también proveer víveres para los menos favorecidos. En ese contexto, es importante interpretar la Cosmovisión Andina y la relación identitaria que el andino tiene con la naturaleza.

Probablemente el culto a la Pachamama sea uno de los más antiguos de América. Algunos sostienen que este concepto llegó al continente con las migraciones procedentes de Asia, sugiriendo que podría ser un elemento cultural difundido desde aquellos tiempos. No obstante y ante las pocas probabilidades de deducir el origen real del mito de la Pachamama, se puede sostener que tiene una relación con el inicio del trabajo agrícola tomando en cuenta los asentamientos territoriales, momento en que el hombre dio el paso de ser cazador-recolector para producir sus alimentos. En este escenario, el andino desarrolló un pensamiento racional y una capacidad de abstracción que le permitió advertir que su destino dependía de fuerzas inteligibles como el clima adverso o favorable, la lluvia, los rayos del sol, el granizo, la sequía, las enfermedades. Es así que a partir de la abundancia o escasez, de la fertilidad o sequedad de la tierra surge un universo sagrado o Pacha que es recíproco cuando las relaciones entre las personas, con la naturaleza y los seres sobrenaturales se mantienen en equilibrio.

En ese imaginario, el andino comenzó a relacionarse con la Pachamama como un ser vivo, porque produce y engendra el sustento diario, de donde sale la materia prima para la construcción de los techos y paredes, la cerámica y los hornos, donde se encuentran los antepasados y salen los misterios y las riquezas. Pensando así, la Pachamama no es solamente una entidad proveedora de alimentos, sino por excelencia es la madre protectora en cualquier circunstancia. 

La familia andina, al creer en la Pachamama como madre, asume la hermandad entre todas las personas que viven en aquel contexto. Este sentimiento hace que todos tengan derecho sobre la tierra y sus frutos, sus energías creadoras y sanadoras, de manera que en los pueblos andinos esta cosmovisión trasciende comunitariamente donde las personas comparten un mismo territorio, en el cual toman decisiones conjuntamente. Entonces si incorporamos ese contexto, será importante saber cómo se vive la reciprocidad en los Andes. Esta filosofía está reflejada en todos los momentos y corresponde a la contribución complementaria de todos y para todos.

De la misma forma, el ser humano andino define su identidad en y a través de relaciones, en sí mismo es una chakana, un puente o un nudo, algo que siempre está en búsqueda del equilibrio con múltiples conexiones y relaciones. No hay individualismo, ni la persona está separada del resto de la comunidad.

Lo sucedido en Turco (Oruro) es una manifestación de la filosofía andina. Con el esfuerzo de una acción lograrán el retorno a una justicia meta-ética. En el fondo se trata de un intercambio de bienes, sentimientos y valores religiosos con el fin de encontrar equilibrio con la Pacha, pues a través de la reciprocidad se establece una justicia cósmica.


MARÍA ESTHER MERCADO H.
Antropóloga y docente universitaria
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