Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 03 de agosto de 2021
  • Actualizado 16:30

Notas sobre la transexualidad

Notas sobre la transexualidad

Cuando se aborda el tema de la transexualidad, se pretende validar esta condición a través de la ciencia, donde no existe otra posibilidad de ejercer el ser trans, sino a través de cirugías de reasignación de sexo y cambio de identidad de género. Si bien, para ellas, es importante para la inserción a la vida heteronormativa, lo que no cambia en absoluto es el rechazo de la sociedad a la condición de la transexualidad, debido al paradigma del género binario. En ese entendido, se puede señalar que una de las dificultades que se presenta es la elaboración de categorías ya sean clínicas, auténticas o la patologización de la condición física o psicológica. 

En ese contexto, mientras la transexualidad o transgenerismo sea concebido como trastorno mental, aunque la OMS haya retirado de las listas de enfermedades mentales, es difícil cambiar este imaginario, porque las personas trans siguen sufriendo el rechazo de la sociedad y los diversos tipos de violencia física, psicológica y simbólica. Esta transfobia es más visible en algunos contextos, y conjuntamente el entorno social que rodea a las mujeres trans condiciona la calidad de vida. 

La vulnerabilidad que se muestra en torno a parámetros societarios como ser el aspecto físico, la documentación, la construcción de la identidad femenina en sociedades binarias, no hacen sino condicionar la difícil transición en los distintos espacios donde están expuestas al marginamiento, exclusión, discriminación y violencia. 

Lo anteriormente expuesto, da lugar a que podamos abordar la principal causa del rechazo a la mujer trans, como el binarismo de género, que asume cualquier sociedad; la misma que se refuerza en dimensiones de la vida política, social, religiosa, económica y cultural. Este rechazo en primera instancia surge en la familia, como reflejo de las estructuras societales, la misma que se expresa de manera violenta en la figura del padre o de los hermanos, en diferentes etapas de la infancia y cuando el niño comienza a sentir diferencia respecto de los otros niños de su entorno. Asimismo, en la adolescencia al iniciar cambios hormonales, el niño se violenta a sí mismo por la fisiología de su cuerpo. 

Dentro de este marco, es necesario comentar sobre la huella biográfica de las mujeres trans, pues  reiteran que desde niñas eran diferentes a los niños de su edad, con quienes compartían la escuela o juegos en el barrio o la comunidad. Desde niños o niñas comenzaban a interesarse por juguetes que son de niñas; les gustaba colocarse la ropa de su madre, abuela o hermanas mayores y fue precisamente durante ese periodo cuando sintieron mucho rechazo afectivo del padre o hermanos. 

Por lo mismo, se comprende que al salir huyendo de sus casas y migrar a diferentes contextos para vivir su ser trans, se exponen a toda clase de circunstancias que ponen en riesgo su vida. Muchas terminan terriblemente asesinadas. Es como señala Foucault, las sociedades binarias son sociedades de la soberanía y uno de los tormentos por no acatar el binarismo de género, es llevar el castigo en sus cuerpos, esa cicatriz que se muestra como un delito de gravedad, frente a toda una concepción religiosa occidental. Entonces se pierden derechos, se pierden bienes, se pierde la cultura que lo engendró.

MIRADAS ANTROPOLÓGICAS

MARÍA ESTHER MERCADO H.

Antropóloga y docente universitaria

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