Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 22 de septiembre de 2020
  • Actualizado 13:03

La importancia de los símbolos

La importancia de los símbolos

Los símbolos son el motor de las acciones humanas y sociales que permiten a las sociedades construir un sentido de existencia o pensar en una utopía, es por eso la importancia del estudio y análisis de las dimensiones simbólicas para comprender nuestras realidades. Una de las manifestaciones más fehacientes de una acción simbólica es la conducta humana, porque está cargada de significados que dan lugar a las referencias de sentido, tanto en lo social como en lo político.
Hay que recordar que los símbolos son construcciones culturales que dan sentido a la praxis humana y que es dialéctica, lo cual refleja las contradicciones existentes al interior de una determinada sociedad. Estas contradicciones son identitarias: de clase, étnicas, género y generacionales. Asimismo, en todo este enjambre de condiciones existen diferentes formas de pensar y de hacer las tareas societarias, porque cada quien persigue lo que cree que está correcto. Sin embargo no debemos olvidar que somos un gran conjunto de personas que nos alienamos en torno a algún universo de sentido, pero, esto no debería dar lugar a la intolerancia y menoscabar al otro, porque no responde al imaginario en cuestión.
Hoy por hoy, no sabemos cómo, pero nos dimos cuenta que todas las culturas tienen sus propios universos discursivos. La necesidad de entender aquellos códigos lingüísticos, de entender que cada cultura tiene su estructura de pensamiento, nos dio la oportunidad de reconocer que el conocimiento del otro diferente es importante para comprender los procesos históricos de las diferentes sociedades. Por cierto, tarea muy difícil y complicada, pues mientras la globalización nos pauta una cierta forma de ser casi universal, esa misma globalización nos hace caer en cuenta que hay cientos de culturas diferentes y que no somos parte de la Aldea Global, idea desarrollada por McLuhan, quien sostuvo que esta famosa aldea modificó al ser humano en su esencia, ya que alteró desde su manera de comunicarse, hasta la organización social.
Sin duda, la carrera en la que estamos compitiendo, es la de controlar el universo de sentidos de la vida social, aquello que nos permite encontrar los significados y significaciones en escenarios simbólicos para apropiarnos de las riendas del mañana. Si hay algo que minimiza el esfuerzo o afán de poder, es la instrumentalización de estas representaciones sociales para lograr la dominación o utilizar para su impugnación.
Hoy por hoy, atravesamos momentos no vividos por camadas generacionales. Estar en boga es tratar de descifrar, tal como académicos, cuál será el sentido de la vida pos pandemia. Yo solo esperaría que en Bolivia solucionemos serios conflictos que parten de un modelo de intolerancia.
Con todo, hay una fuerte necesidad de hallar sentido a la vida y esto puede originar que germinen creencias, cuyo poder mítico comienza cuando se pierde la racionalidad. Toda sociedad justifica su pasado y su presente o cómo está pensando su futuro, a partir de la revalorización de lo que ha sido capaz de construir simbólicamente como ser humano, con el fin de tener una existencia más equilibrada. Lamentablemente, en estos momentos de fragilidad física y emocional, el símbolo autoritario y desquiciado campea en nuestro universo de sentido.


MARÍA ESTHER MERCADO H.
Antropóloga y docente universitaria
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