Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 19 de mayo de 2024
  • Actualizado 01:12
Está que arde

Un grafiti que leí durante alguna dictadura decía: “Cuando la juventud se enfríe el mundo comenzará a temblar”. A partir de aquello me cuestionaba sobre la misión que debían afrontar los jóvenes en contextos cuestionadores del orden. ¿Por qué no ser protagonista de cambio? Ortega y Gasset en 1928 escribió: “La juventud de ahora, tan gloriosa, corre el riesgo de arribar a una madurez inepta. Hoy goza del ocio floreciente que la han creado generaciones sin juventud”. Actualmente, los adultos señalan que es el tiempo de la juventud, eso hace pensar que vivimos en un mundo fragmentado, si no eres joven, eres niño o eres viejo, siendo inexistente una posta generacional. ¿Será que los jóvenes viven crisis de identidad porque se les quiere imponer en estos espacios? 

Acudiendo a la memoria, a menudo se vierten opiniones desde distintas instancias referidas a los jóvenes y su conducta, aparentemente contrarias a pautas socialmente aceptadas; sin embargo, esas conductas son el espejo de la sociedad en la que viven. Valores como el individualismo, el culto al cuerpo, la sensibilidad ecológica, la ausencia de compromisos sociales, el consumismo, la incredulidad y desconfianza hacia los poderes públicos. En esas condiciones tenemos una juventud que durante mucho tiempo ha estado ensimismada en su propia dinámica y por qué no decir, en las redes sociales, alimentando una forma de ser, producto de la menos valoración al fuego que llevan dentro. No es de extrañarse que hayan surgido tantos cultores de la música, de la danza, de la pintura, de la escritura, del teatro. Y es que los jóvenes maravillosamente encuentran un tubo de escape para prender el fuego que llevan dentro. 

Carlos Feixa ha profundizado en el tema generacional que se da a partir de la edad biológica y construida culturalmente. Señala que los conceptos de nación, clase social y el término generación son “preformativos”, es decir son expresiones que crean una entidad por el hecho de nombrarlas, lo que quiere decir, una comunidad imaginada. No obstante, el término generacional es tan veloz que no queda tiempo de establecer modelos de comportamiento o visiones del mundo como para ser registradas. ¡Ah! en esta época la juventud, la niñez o la vejez, tal cosa u otra. Sin embargo, podemos hablar sobre la importancia política de la participación de generaciones en el cambio de sistemas de gobierno. En América, tenemos el ejemplo de la militancia orgánica de jóvenes en la resistencia a las dictaduras que se impusieron durante los setentas. 

Con todo, es importante visibilizar las formas de expresión de los jóvenes que responden a su contexto socio cultural y político. En ese sentido, ¿será lo mismo decir, generación “Z” que generación “Evo”, aunque pertenezcan al mismo rango de edad? La categorización, que es fragmentación, es un molde establecido que reclama ciertos comportamientos, pero que no responden a la realidad específica de cada contexto geopolítico. En ese sentido, terminamos señalando que hay generaciones periféricas y otras que son sociopolíticamente aceptadas, dependiendo del orden político. 

En todo caso, la revuelta de unos u otros, anuncia formas políticas de expresión, mientras superen la irracionalidad del racismo, estará bien.