Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 09 de febrero de 2023
  • Actualizado 09:38
Des-encuentros

La dinámica sociopolítica de las últimas semanas ha sido fuera de todo contexto. Muchas personas indican que durante estos días en los puntos de bloqueo se crearon lazos comunitarios donde los favorecidos son los niños. En un artículo que publiqué hace algún tiempo sobre “familias intencionales” señalaba que las formas comunitarias compuestas por amigos o vecinos que comparten momentos importantes, donde la percepción vale más que la sangre, crean vínculos celebrativos y todos se preocupan por el bienestar común. De ser así, sería ideal rescatar el afecto de las nuevas generaciones hacia estas formas familiares, pues los mayores viven muy rápido y olvidan que las relaciones humanas son tan importantes como respirar. Estos vínculos modo parentesco a los que me refiero son experiencias cotidianas y naturales en los mercados de nuestra ciudad.  

Volviendo al punto y pese a todo el optimismo bloqueador, existe un componente que me susurra al oído. Me refiero a la dinámica de las redes sociales. Momentos que en varias ocasiones los cibernautas emiten juicios sin retorno donde se hace mucho daño a la persona que está en el ciberbaile. Adjetivos calificativos con tanto desprecio que hasta miedo genera. A ese propósito la ciberparticipación debe ser de cautos y cerebrales, pues hay amistades que se están fracturando por opiniones opuestas.  

Ahora bien, para la antropología la amistad ha sido un tema de importancia secundaria, principalmente en sociedades occidentales, donde se consideraba una categoría residual en el sentido de que los amigos, no eran parientes ni enemigos. Sin embargo, en la actualidad y por la escasa importancia que se da a la familia, cuya causa y efecto se debe a la mayor inestabilidad y a la disminución de funciones, el interés de la ciencia se orientó a descifrar sobre la importancia de la amistad. Es así que en la actualidad se aborda el tema desde un punto de vista afectivo y equilibrador para el individuo, básicamente en sociedades urbano occidentales, donde el intercambio emocional y práctico referido a la dinámica en redes sociales, es importante para retroalimentarse entre amigos. Sin embargo, en ese mismo sentido, se da cabida al sutil control sobre las ideas que tiene un amigo u otro desencadenando desencuentros entre ellos por pensar diferente. ¿Valdrá la pena? 

Pese a todo, no hay nada más valioso que la amistad y el respeto a las diferencias políticas o ideológicas, pues la amistad es una relación afectiva y voluntaria, en la que se enfatiza la sociabilidad y la igualdad entre amigos. Solamente, hay que darse cuenta de que la amistad privilegia la divulgación personal para contrarrestar la vida cotidiana. Es así que esta coyuntura pasará, pero no pasarán las heridas que dejan los momentos inducidos en la hornalla del apasionamiento. No está de más decir que la amistad es una de las categorías claves para la comprensión del ser humano en sus diferentes etapas etarias y circunstancias, lo que nos sugiere que muchas veces transitamos el camino asumiendo diferentes posturas y tal vez somos incomprensibles. No obstante, enfatizo, quien sino el amigo, siempre está dispuesto a entender con gran apego a la persona que está pasando momentos sutiles o espinosos. Algún momento obraré como escribo. 

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