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  • Diario Digital | jueves, 27 de enero de 2022
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Cabello, fertilidad y sexualidad

Cabello, fertilidad y sexualidad

En culturas tradicionales está muy arraigada la creencia de la relación del cabello con la fertilidad y sexualidad, lo cual nos permite pensar que también tiene relación con los ritos de paso y el ciclo vital. En nuestro contexto, al cabello se lo mira como algo muy bonito, bien cuidado, esponjoso, si brilla o no, si hay mucho cabello; sin embargo, las creencias son tan controversiales que un hombre calvo es viril y, en nuestros Andes, a una mujer con poco cabello se la considera infértil. La relación con el cabello es misteriosa.

En la cultura andina, el umarutuku, o corte del primer cabello del niño, significa la presentación social a la comunidad por el hecho de que el niño haya sobrevivido a las enfermedades y esté listo para afrontar la vida. En la actualidad, en este ritual de paso, los padrinos invitan a los presentes a realizar el corte de mechones de cabello, en el que cada invitado deja dinero en un aguayo como acto de correspondencia, dinero que servirá para comprar el primer mueble del ahijado. En este día, el niño cumple un año y también es bautizado cristianamente. 

Julia se recorta el cabello en agosto, mes de la Pachamama. Durante todo el año reúne el cabello que al desenredarse se quedó en el peine. Al llegar el 1º de agosto, ambos cabellos los quema y entierra junto a las cenizas de la mesa ritual, como ofrenda a la Pachamama. La mujer joven y fecunda tiene esta costumbre y relaciona el cabello con su fertilidad y la fertilidad de la tierra. Estos rituales están culturalmente definidos, pues la conducta simbólica no solo dice algo, también manifiesta emoción y en consecuencia hace algo. Sin embargo, los antropólogos nos preguntamos ¿en qué preciso momento está el contenido emocional? 

Un antropólogo Fortune al escribir sobre los dobu recalca: “El cuidado del cabello es un servicio recíproco entre marido y mujer. Está conectado con las relaciones sexuales. Un adúltero si desea hacer pública su relación con la mujer le cortará el cabello”. También, entre los brahmanes del sur de la India el rito de simantham es ejecutado por el esposo en el octavo mes de embarazo de la esposa; consiste en derramar esencia de aceite sobre la cabeza de la mujer para proteger al niño y asegurar un parto fácil. Igualmente para los brahmanes la cabeza rasurada significa alejamiento de las pasiones sexuales. Por lo mismo el celibato impuesto a una viuda hindú es notorio; uno de los primeros símbolos de su condición es que le afeitan la cabeza. 

Asimismo, textos griegos señalan la importancia del cabello y la forma en que se cortaban. El corte de pelo era señal de luto y su ofrenda en la tumba era una costumbre panhelénica. Topley (1954) en su estudio sobre las instituciones monásticas de la China budista, marca que las novicias realizan una suerte de matrimonio con mujeres de su orden convirtiéndose en sus parejas homoafectivas; el rito de matrimonio consiste en peinarse mutuamente el cabello. 

Con todo, la relación del cabello, fertilidad y sexualidad está presente en las culturas antiguas y tradicionales. De forma que, el abordaje del tema del cabello es sugestivo por ser propio de una conducta ritual. Lo cierto es que los intentos por interpretar lo simbólico tiene una larga historia. 

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