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  • Diario Digital | martes, 18 de junio de 2024
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Se abre un espacio (I)

Se abre un espacio (I)

“¿Tengo que hablar de lo académico? ¿O puedo hablar de lo que realmente quiero? Porque en mí retumba una inseguridad terrible que data desde mi niñez…” y llora desconsoladamente…

“Estoy acá porque no soporto mi existencia…cada día es una lucha constante con la vida…una vida que no tiene sentido…” 

“Siempre supe que valía más de lo que soy… pero ahora al saber que jugaron conmigo… siento dolor…”

“Creo que nada está bien… me va bien en mis estudios, pero creo que no es lo mío… no sé qué hacer…”.

Es así como llegan las palabras, pronunciadas en la consulta, en cualquier consulta, y en el Gabinete Psicológico de la Universidad Católica, no es diferente.

De este modo es que se abre un espacio, un espacio donde la palabra circula, un espacio de escucha…

Pero no es cualquier palabra, ni es cualquier escucha…

En ese sentido, es que debemos explicar qué se entiende por palabra y escucha.

Freud, en toda su teoría, valora la asociación libre y la atención flotante como la principal herramienta para el análisis en la clínica, asociada a la interpretación sobre lo que el sujeto dice, pues Lacan será quien nos hablará de la función de escuchar al otro. Por lo tanto, es tan importante la Escucha, como también lo que dice el otro (La Palabra).

“Palabra” es una de las más importantes expresiones – conceptos de la obra de Lacan desde inicios de la década de 1950. Para Lacan, la palabra sería como un “intercambio simbólico que vincula a los seres humanos”.

Por eso es importante, desde la teoría lacaniana, concebir la diferencia entre la “palabra plena” y la “palabra vacía”. Concibiendo a la “palabra plena” como la “palabra verdadera”, porque está más cerca de la verdad enigmática del deseo del sujeto, es decir “una palabra que hace acto” y articula la dimensión simbólica del lenguaje, en tanto que la palabra vacía articula su dimensión imaginaria (donde el sujeto está alienado de su deseo).

Es así que una de las tareas del analista sería discernir los momentos cuando surge la “palabra plena”. En la escucha del decir del analizante, lo interesante sería articular la palabra plena (que nunca es “toda la verdad”, porque esta es indecible). La palabra es el único modo de acceso a la verdad sobre el deseo, aunque, este acceso nunca pueda ser completo.

CONSTRUIR COMUNIDAD

MARÍA CECILIA ONDARZA T.

Docente carrera de Psicología UCB

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