Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 03 de diciembre de 2020
  • Actualizado 19:32

Multivariado

Si dijiste “no creo en las encuestas”, esta columna es para ti. Los números son nuestro eterno dilema y que, a una semana de las elecciones nacionales, podemos hacer una revisión del tema para sacar aprendizajes.

Tengo entre mis manos, un libro fascinante titulado “Dios creó los números”, escrito por el gran Stephen Hawking, bajo el slogan de “los descubrimientos matemáticos que cambiaron la historia”. Aquí, el autor hace una revisión en el tiempo, de grandes personajes y fórmulas que durante siglos han servido para cambiar la forma de vida que tenemos. Esas fórmulas que viste en el colegio y que dijiste “para qué sirven”, pues están haciendo funcionar al mundo.

Traigo este libro como respuesta a la no tan reciente ola de incredulidad en encuestas y otras técnicas estadísticas para interpretar la realidad. Hace años que tengo el privilegio de ser tutor de tesis, un lugar para analizar fenómenos y medirlos con diferentes herramientas. Dos ejemplos: una alumna hizo más de 400 encuestas a personas que compraban cigarrillos en licorerías de la ciudad para determinar el nivel de impacto de la publicidad antitabaco. El resultado: el 96% de fumadores nunca toma en cuenta esa advertencia. Un dato para las leyes y (el nulo impacto) de las políticas de salud al respecto. Otra estudiante entrevistó a más de 300 pequeñas empresas de Cochabamba para medir el nivel de adopción de tecnología digital en la ciudad, donde más del 65% respondió tener un nivel intermedio. Variables fundamentales para políticas públicas de estímulo al comercio (y dejar de creer que “la gente no usa internet”).

Por lo mismo, la defensa de tesis es un cuestionamiento entre cuatro figuras: tutor, relator, representante de carrera y del rector, que preguntan a quemarropa. Si la muestra fue debidamente elaborada, el margen de error, si el chi cuadrado del análisis bivariado explica la hipótesis inicial, en fin. Es un ejercicio académico intenso, donde se ponen a prueba los instrumentos de medición y se contrastan con la teoría y el aporte del estudiante. Al final, aplausos, abrazos, el gusto de llamarlos “colegas” y que saben resolver problemas desde las ciencias. Esa es la premisa del mundo académico.

Se imaginan que el relator diga “no creo en las encuestas” en plena defensa o que “dude” de la muestra probabilística porque “a él no le han preguntado”. Algo así sucede, me sucede, cada vez que se hablan de instrumentos de medición aplicados a la política. Claramente, el alfabetismo no se trata solo de saber leer y escribir (letras y palabras), sino también, de leer y entender números a través de diferentes factores.

Un ejemplo. Si le pones un termómetro a tu hijo y marca 41 grados de temperatura, sabes lo que tienes que hacer. Es una emergencia. Eso es entender y actuar en función de un dato. Te imaginas decir “no creo en el termómetro, es una manipulación del mercurio”.

El negacionismo científico es un elemento sintomático generado precisamente por los medios de comunicación, que no tienen problemas en entrevistar a Ramsés o publicar sendas páginas con horóscopos en sus páginas. Si ese mismo espacio fuera usado para dar voz a personas con datos fehacientes y científicos, tal vez disminuiría el latente pensamiento mágico que nos gobierna. Claramente, la NASA no llegó a la Luna creyendo en “mercurio retrógrado”.

Tal vez estos últimos sucesos sean pertinentes para aprender a “leer” la realidad desde otra óptica, dejando de lado la carga subjetiva, y no solo en el tema de política (que de por sí ya es una lección completa) sino desde el plano personal / familiar / empresarial. Aquí te dejo unas preguntas para el análisis numérico estadístico: ¿cuántos kWh consumes al mes?, ¿cuánto CO2 produces al mes con tu auto?, ¿cuál es tu consumo mensual en GB de internet?, ¿cuánto tiempo le dedicas a la “pantalla digital” por día?, ¿cuántos “me encanta” colocaste en Facebook?. ¿cuantos insultos o reacciones furiosas has escrito?, ¿cuántas veces has verificado la información que recibes antes de enviarlas?, ¿cuántos abrazos diste esta semana?, ¿cuántos minutos tienes a tu favor con tiempo de calidad con tus seres queridos? La respuesta está en los números, pero la interpretación te servirá para saber más de ti y de la forma de abordar la vida en general.

No te alejes de los números, dudar es bueno si existen argumentos válidos. Este libro le debe el título al matemático Leonard Kronecker que dijo: “Dios creó los números, el hombre, todo lo demás”. Por un mundo con menos "creer" y más "crear".

 

 

 

 

MARCELO DURÁN V.

Docente y Consultor en Tecnología de la Información en la Agencia Bithumano

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