Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 07 de diciembre de 2019
  • Actualizado 10:00

Bolivia

Siéntate. Tenemos que hablar. Sabes que las cosas no están bien entre nosotros desde hace tiempo. Te encargué que manejes mis recursos pero solo veo deudas y mucho comercio informal. Te encargué que manejes mis negocios y que dejemos de hipotecar mi naturaleza y solo veo incendios y deforestación. Pero, sobre todo, te encargué a mis hijitos. Tienen diferentes padres y por eso son tan diversos y ricos en culturas. Tú mismo lo sabes, cuando me cambiaste de nombre a “estado plurinacional”. Pero tu trabajo fue hacerlos sentir hermanos, y no enfrentarlos con ese viejo discurso de la izquierda, la derecha y los tonos de piel. La historia se encargó de enseñarles esa lección y hoy los veo orgullosos de llevar mi bandera colgada en la espalda como una capa protectora. Eso es lo que hago por ellos. Ese era tu trabajo y lo arruinaste. Deja de usar las palabras como balas, deja de amenazar a mi familia, porque tu tiempo se acabó. Te creí desde el principio. Necesitaba un cambio y te hice caso. Tuvimos buenos momentos y te perdoné los malos. Pero empecé a ver ciertos indicios de violencia. Ni cabe mencionarlos, pues los pasé por alto. Volví contigo, no una, ni dos, sino hasta tres veces. Permití que modifiques nuestro acuerdo pero ahora me arrepiento. Descubrí que violaste a Justicia, que golpeaste a Libertad y que ahora estás maltratando a Paz. También dile a tus amiguitos que trabajan contigo y que te apoyan, que sus trabajos dependen de mí. Que estar a mi servicio es un honor y no, un premio por sonreirte. Deja de obligarlos. Si de verdad eres tan bueno como dices, la gente lo haría sin fichas ni presión como mi querida resistencia. Y por favor, deja de mandar matones a título de pueblo ¿Sabes qué? ¡Detesto esa palabra! Especialmente cuando la usas para dividir. Que lo sepas, pueblo es todo aquel nacido, vivido y amado en mi tierra. Los que están lejos, los que viven en mis campos, en mis ciudades. Todos mis hijos son llamados pueblo desde que descubren mi belleza.

Naciste en cuna pobre. Lo sé y sé que tenemos muchas cosas pendientes por resolver. Pero eso no te dio derecho a construirte un "museo" ahí mismo y que le pongas tu nombre a todo lo que inauguras. Te recuerdo que tu trabajo es temporal y es para mi. No soy tuya. Me costó bastante conseguir mi libertad para que me uses como pretexto para sembrar tanto odio. Me emociona ver a mis hijos pronunciando mi nombre y cantando mi canción. Han despertado finalmente ¿Te acuerdas que íbamos a ser una familia? Lo siento mucho. Pero esto se acabó. Devuélveme mi dignidad.  Ahora tengo heridas abiertas. Dos hijos han muerto y mis lágrimas son de sangre. Vete porque te denunciaré por “paiscidio”.