Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 14 de abril de 2021
  • Actualizado 19:42

Hablemos de tu presencia en redes sociales. Hace poco, una usuaria se dio el trabajo de hacer una lista con los perfiles de Twitter del nuevo gabinete de Bolivia. En general, cuentas nuevas con pocos seguidores y un poco de información compartida. Nada novedoso, hasta que llegamos al perfil del nuevo ministro de Educación. Una letanía a las malas palabras y los insultos políticos por doquier. Precisamente, el ministerio que más atención requiere, empieza con este tropiezo digital como mal antecedente. No pasaron ni dos días de este hallazgo y luego de sendas críticas en las propias redes sociales (y reflejadas en los medios), el susodicho terminó por cerrar su perfil.

Hace meses, en medio de la parte crítica de la cuarentena, precisamente el Ministerio de Educación manifestó diversas políticas en el tema tecnológico. El mismo ejercicio. Revisamos el perfil en Twitter del viceministro a cargo para saber cuáles eran las medidas que estaban tomando y tener información de primera mano, pero la sorpresa fue mayúscula cuando constatamos que el funcionario tenía una amplia gama de insultos y epítetos para sus rivales políticas. Lamentable que la educación sea otro ring para el fuego cruzado, y no la insignia de lo que Bolivia podría ser.

Desde hace un tiempo que veo un especial interés en la llamada “marca personal” y en cómo capitalizar las plataformas digitales para construir esta premisa. Hay interés en el diseño, colores, fotografías de alta calidad, etc, pero al final, el mensaje es el mismo: tú eres lo que publicas, tú eres lo que compartes.  Muchos estudiantes se sorprenden cuando les cuento que la gran mayoría de las empresas de gestión de talento humano, piden que incluyas también tus perfiles sociales en las postulaciones. Parecería que es una ruptura de privacidad, pero nada más equivocado. Hace años que las redes sociales dejaron de ser ese espacio pequeño donde te reencontrabas con tu promo y tus viejos amigos para recordar otros tiempos, hoy, son plataformas que te definen como sujeto y que permiten establecer un patrón de conducta y pensamiento a partir de tus interacciones. “You are what you like” fue la premisa de Cambridge Analytica.

Hagamos un test. ¿Eres capaz de entregar tu teléfono a un niño de 8 años para que pueda ver TODO lo que tienes ahí?, ¿hay algo censurable? ¿Eres capaz de mostrar tus perfiles a tus profesores, jefes, colegas, amigos, familia en general? Y que puedan leer tus comentarios en público y privado? Efectivamente hay todo un imaginario sobre la privacidad de los usuarios y la sensación de que nadie te verá, especialmente cuando usas Modo Incógnito (emojie de guiño), pero nada más alejado de la realidad.

Es tiempo de pasar de largo de los haters, de los trolls, de las noticias falsas, de ser un amplificador del odio. Te copio un texto de un estudio académico del año 2013 llevado a cabo en la Universidad de Cornell:

“Los estados emocionales pueden transmitirse por un fenómeno de contagio, llevando a otras personas a sentir las mismas emociones sin que sean conscientes de ellos", señalaron los autores del estudio. Tras analizar casi tres millones de comentarios, determinaron que "los resultados muestran la realidad de un contagio emocional masivo a través de las redes sociales”.

Inspira. Comparte contenido de valor. Usa sabiamente tus redes sociales.

PUNTO BO

MARCELO DURÁN V.

Docente y Consultor en Tecnología de la Información en la Agencia Bithumano

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