Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 11 de abril de 2021
  • Actualizado 03:24

Otra vez la paranoia colectiva digital ha aparecido, esta vez con el reciente anuncio de cambios en las Políticas de Privacidad de Whatsapp. Queda la sensación que el tío Mark va a compartir los nudes que le mandas a tu crush a todo el mundo. Pero no. Si se hubieran dado el trabajo de leer un poco, verían que este tema tiene que ver con la interconexión de mensajería entre Whatsapp y Facebook desde una lógica de empresa. Al respecto, emitieron un comunicado desmintiendo todo rumor. Los mensajes son privados y encriptados de punto a punto y no se guarda nada en servidores. Al final del día, la lógica de negocio sobre el modelo de publicidad de conectar tu empresa con una audiencia es lo que mantienen a este ecosistema tan vivo y vigente. 5 mil millones de descargas de Whatsapp y Facebook lo confirman.

Atrás quedó la inocencia con la que usábamos Napster o Mirc. Internet era territorio de geeks y outsiders. De esa época, tal vez Wikipedia sigue manteniendo el espíritu original de cómo debería ser la web. Por cierto, felices 20 años de vida. La preocupación de los datos no es mala, al contrario debería ser un tema siempre en agenda. Les sugiero ver el documental “Términos y condiciones pueden aplicar” (2019) que aborda precisamente cómo han cambiando estas políticas en el tiempo, sobre todo con una premisa: el campo de batalla político actual es digital. También sugiero “El dilema de las redes sociales” (2020) donde verás que el tema de fondo, no son solo los datos, sino la adicción que ejercen estas compañías en los usuarios. Ambos documentales en Netflix.

Si me preguntan qué opino del tema, no importa la plataforma si el usuario no cambia con ella. No se trata de que Facebook vaya a “espiar” tus datos porque tú mismo los estás entregando a los crackers y ladrones digitales. El cuento del tío ha evolucionado a formas fascinantes. Avisos de “Netflix te regala 3 meses gratis”, “te ganaste un teléfono haz click acá”, “quién fuiste en tu vida pasada” “a qué famoso te parece” y cuanta mecánica basada en ingeniería social está robando de frente los datos de los usuarios. Ten cuidado con los mensajes que recibes. Podrías terminar siendo una víctima más, de datos que se pueden convertir en dinero, en extorsión con publicar fotos o en robo de información empresarial y personal en el peor de los casos. ¿Queda claro? Aunque te vayas a Telegram, Signal, Tor y te pongas el escapulario de San Benito con agua bendita antes de entrar a internet, si no usas la cabeza, igual te van a estafar. Ten cuidado y enseña a tus hijos a ser precavidos.

Pero quiero decir algo más. Las redes sociales como tal parecen que están llenas de peligro y que debemos andar alertas ante todo; y sí, pero también, son un espacio donde la fe en la humanidad se restaura de formas maravillosas.

Les cuento un ejemplo. Mi red social favorita es Twitter. No es para todos. Es un gusto adquirido. La tuitósfera nacional es una fauna de usuarios digitales variopintos. Generalmente, apuntando dardos contra un tema, otras compartiendo contenido de valor. Así conocí a @tanlogico. Se llama Tania y desde hace unas semanas empezó a contar la odisea de internar a sus padres con Covid 19, el elevado precio del tratamiento y por supuesto, el costo emocional y económico de la enfermedad. Cada día, sus tuits te transportan al pasillo de la clínica, a las palabras de amor que tiene por su papá y su grito silencioso para que todo esto acabe de una vez.

¿Qué hicieron los usuarios de Twitter? Crearon posteos con su cuenta de banco para aportar con lo que se pueda, una rifa con premios magníficos que los propios tuiteros empezaron a donar. La campaña saltó a Facebook y a los medios. Su historia salió en varios medios y heme aquí ahora, contándoles sobre ella. Sigan su cuenta, lean sus mensajes. Como muchos bolivianos, a veces anónimos, desconocidos, sin un pasado en común pero con una historia que contar, las redes sociales están sacando el lado humano de la tecnología. Así que, no te preocupes de las herramientas, mientras te mantengas sensato, sensible y con la cabeza conectada al corazón, podremos seguir haciendo un mundo mejor cada día con pequeños mensajes de esperanza.

PUNTO BO

MARCELO DURÁN V.

Docente y Consultor en Tecnología de la Información en la Agencia Bithumano

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