Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 18 de mayo de 2021
  • Actualizado 20:12

Otra vez Uyuni en las noticias. Otra vez un turista pone en evidencia la precariedad y falta de cuidado con el principal destino turístico del país. Esta vez no hubo demandas ni peticiones de perdón de por medio. Al contrario, esta vez, el turista en cuestión fue premiado, nombrado ciudadano ilustre, ordenado como Caballero de la Santa Limpieza por la Alcaldía de Uyuni. ¿La diferencia? El susodicho convocó a una limpieza masiva del Cementerio de Trenes por redes sociales con una amplia acogida.

Alexis Dessard, francés y visitante de paso por el Plurinational State, ha tocado la fibra correcta en la Hija Predilecta de Bolívar. Probablemente, los aplausos abundan por su llamada colectiva de limpieza y la gran convocatoria que tuvo y, además, las intenciones de ir tras el lago Uru Uru con similar diagnóstico: estamos hasta el cuello de basura. Pero veamos las cosas como son. No es una noticia para celebrar sino para poner en perspectiva la función de las autoridades municipales, empapeladas en la burocracia, en los informes, en los Poas y la mañudería política de los concejos que terminan por hacer que ciudades como Uyuni o cualquier otra de Bolivia terminen por ser espacios urbanos improvisados, con poca calidad de vida.

Se me ocurre que podemos dar la vuelta a este incidente. Anulemos las elecciones, y postulemos a Alexis de alcalde, gobernador o ministro. Qué tal si le pedimos que venga primero a Cochabamba y que ayude con un problema serio de basura llamado K’ara K’ara, basura producto de desechos pero también basura política de por medio bajo la falacia de “autoconvocados”. De pronto, le podríamos pedir que ponga orden al transporte público, en una de esas logra que los sindicatos tengan restricción vehicular (como todos los demás) y que incluso hagan inspección técnica de verdad. Capaz, Alexis pueda ordenar el comercio informal, generar plataformas propicias para el trabajo y la industria, que los autos chutos vuelvan por donde vinieron y que empecemos a valorar la producción local y nacional.

Tal vez pueda levantar puentes caídos, calles sin baches, sanciones a los cortaárboles, multas a las tiendas que cementan sus aceras, beneficios impositivos para las empresas y personas que usan energías limpias. En fin. Hacer el trabajo que nadie hizo hasta ahora. Si nos convoca, ahí estaremos.

Tal vez me estoy precipitando y no estoy leyendo las señales divinas de este acto. Puede que ahora, por Semana Santa, nuestro divino Creador haya mandado a un profeta a esta tierra impía y pecadora para limpiarla de sus actos: San Alexis, limpia nuestras ciudades de tanta inmundicia política, intercede por nuestro pliego petitorio de ciudadanos que no queremos más sellitos ni fotocopias de carnet ni filas, enciendo esta vela para que esta limpieza llegue también a esta olvidada ciudad.

San Alexis, ora pro nobis, de los imbecilus politicus protegerum.

MARCELO DURÁN V.

Docente y Consultor en Tecnología de la Información en la Agencia Bithumano

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