Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 20 de enero de 2022
  • Actualizado 01:09

Alégrate el día. Esa es la frase con que Tik Tok da la bienvenida a su comunidad. Una promesa que parece lejana pero quiero compartir con ustedes, algunas ideas al respecto. Descargué esta app hace un año atrás con pocas expectativas. No le dediqué mucho tiempo, más allá de suscribirme a su plan Business en ads.tiktok.com. Me quedé con su “main idea”: conectando marcas hoy, con los consumidores del mañana.

Pero empezó a suceder lo evidente. Me harté de Facebook y de Twitter. De leer tantos comentarios negativos y tantos haters buscando tener la razón. Pensé que eran mis contactos, pero no, ustedes son maravillosos :) Son los algoritmos que presentan contenidos de coyuntura política y terminan por apagar el espíritu original de estas plataformas. Así que en esta cuarentena, me puse a dieta de la toxicidad digital y empecé a dedicarle tiempo a Tik Tok.

Debo decir que me encanta. Un chico filma a su mamá llamada @ladulcemamalucy y con solo 29 videos tiene más de 42K seguidores. Bailan, visitan lugares típicos de Cocha y sin querer, terminas queriéndola. Por allá, aparecen otros chicos que usan la canción “I’m just a kid” de SImple Plan para recrear fotos del pasado desde el presente. La idea es genial, porque en su mayoría son fotos familiares.

Sigo navegando y descubro a dos grandes influencers nacionales: a @la_warmi_rosa, una artista del humor y que desde El Alto, ella y su hija divierten a sus 152K seguidores. En la misma línea, está @doñaluisa66. Es un caso de estudio. Ella es la asesora del hogar de Leo Fransezze y, bueno, uno diría que él es el famoso (y claro que lo es), pero, en algún momento, doña Luisa se robó el espectáculo y tiene a la fecha 309K seguidores con cuenta verificada y auspicio de marcas de teléfonos. Si no las conocías, no estás al día en marketing digital.

Sigo bajando y me encuentro con el @padrerolando, el párroco de Cala Cala. Una noticia que ha trascendido incluso a medios internacionales: un cura que usa Tik Tok para transmitir mensajes positivos. Debo decir con orgullo que lo conozco antes que sea famoso.

Sigo bajando y llegan los “challenge”. Por ejemplo, bailar al ritmo de “Blinding Lights” de la banda The Weeknd. Otra vez chicos adolescentes/universitarios sacando a sus papás, abuelitos, familia y mascotas para aparecer en cámara. Y hablando de mascotas. No dejan de emocionarme las historias de rescates que aparecen. Unas más duras que otras, pero todas con un final feliz.

También, y son los menos por suerte, están los básicos que todavía creen que “gay” es un insulto, los/las que apelan al cuerpo para destacar. Curiosamente, Tik Tok es una parodia en sí mismo de toda esa parafernalia hedonista instagramera. Pero, al final del día, tengo la fe restaurada en las plataformas digitales. Sería obvio decir que es un lugar de “jóvenes”, como quien apela a la edad, pero va más allá, va al hecho de ser joven en el espíritu, en quitarse esos escudos intelectualoides y rígidas capas adultocentristas para volver a ser tú mismo y alegrar el día con pequeños actos de humanidad. Tú eres lo que compartes.

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