Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 11 de abril de 2021
  • Actualizado 07:03

Dos películas están a la vuelta de la esquina de ser estrenadas y que merecen toda nuestra atención, la primera es la historia de Marie Curie, polaca y residente de París, dos premios Nobel y famosa por su trabajo en la radioactividad, la que eventualmente sería la causa de su muerte. De hecho, así se llama la mentada película. Su vida, se bate entre una sociedad que no da cabida a mujeres en la ciencia y debe estar a la sombra de su esposo (de quien toma el famoso apellido de “casada”) y, por otro lado, en el laboratorio, expandiendo las posibilidades de nuevos elementos en la tabla Química y llevando la ciencia al siguiente nivel.

La segunda es Tesla, el gran inventor, creador y conector del mundo que tenemos hoy, no solo por la corriente alterna sino por su visionaria mirada, por ejemplo, de querer desarrollar un sistema de transmisión inalámbrica mundial de energía. 100 años después, cuando las marcas de teléfonos ofrecen este detalle como novedad, sabes que el tío Tesla nos guiña un ojo desde el más allá.

Son dos historias en formato biopic que ayudarán a despertar el anquilosado espíritu científico que sigue adormecido debajo de una sociedad adicta al pensamiento mágico

Esta pandemia está recreando antiguas discusiones medievales, acaso superadas por el método científico. Una época donde las sanguijuelas y sahumerios eran parte del tratamiento de un enfermo hasta que Alexandre Fleming descubrió la penicilina y aquí estamos hoy, yendo a la farmacia por un Tapsín y no por una sesión de “sangría”.

En 60 años, pasamos de empezar a volar hasta llegar a la Luna y, sin embargo, la paradoja del Efecto Dunning-Krugger hace que hoy, internet sea caldo de cultivo para los terraplanistas. Netfix tiene un fascinante documental al respecto. Siguen a miembros de la Flat Society durante semanas, y las frases son divinas, mi favorita es “pon el GPS para ir a la reunión terraplanista”. GPS, satélite, órbita, el chiste se cuenta solo.

Sin rodeos, el culto al dióxido de cloro son los terraplanistas de la Química y la Medicina. Tal vez podríamos pasar meses estudiando el fenómeno para entender porqué Bolivia acepta este “tratamiento” y aparece en medios internacionales como una curiosidad / anécdota, pero tengo un diagnóstico previo: los medios de comunicación son responsables, en gran medida, del (poco) espíritu científico de una sociedad. Entrevistas a Ramsés, qué depara el año, qué dice la borra de café sobre mi futuro, Piscis tendrá suerte en el amor esta semana, calzón amarillo y humear cada viernes por la suerte, son parte de la parrilla programática que, en detrimento de otro pensamiento, terminan por ceder y, sin embargo, la ciencia hace su camino silencioso.

Muchos saben su signo del zodíaco, pero no porque el cielo es azul, escuché a mi pequeña vecina con esa pregunta el otro día y sus papás no pudieron responder. Así que, busca estas películas, ponlas en tu casa, en familia, para aprender un poco más del método científico, que no se trata de decir que “funcionó en una persona”; sino de explicar, predecir y teorizar sus causas y efectos en diferentes contextos. La ciencia no se trata de quién tiene la razón, sino de aproximarse a la verdad.

MARCELO DURÁN V.

Docente y Consultor en Tecnología de la

Información en la Agencia Bithumano

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