Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 17 de mayo de 2022
  • Actualizado 06:15

Es 1988. Mi nombre aparece en la selección de natación de La Paz, infantil A. Ese año mi papá hizo el milagro: levantarme a las 5 AM para entrenar y ahí estaban los resultados. El campeonato era en Trinidad y el requisito del viaje era tener carnet de vacunación contra la fiebre amarilla.

Siguiente escena. Una fila de mocosos sub15 en la posta de vacunación (cerca a la Cervecería en la avenida Montes en La Paz). Todos con cara de “que no me duela” hasta que llegó mi turno, brazo descubierto y antes que termine de ver el afiche de la llegada del Papa a Bolivia, ya estaba con un algodón en el brazo. La enfermera gritó “siguiente” y me dio mi carnet de vacunado.

Esa semana, hice una tarea sobre la fiebre amarilla. Muchos países en el mundo pedían carnet de vacunación para evitar el contagio a través de viajes. Me enteré que Brasil era uno de ellos y, en consecuencia, muchas regiones tropicales de Bolivia. Era un requisito obligatorio.  Mi abuela se reía mientras buscaba “aedes aegypti” en un diccionario (internet no iba a llegar hasta muchos años después), y ella me decía “yo tuve paludismo a tu edad, deliraba por la fiebre, veía que el río Mamoré crecía y que podía tocarlo desde la hamaca”. ¿Y cómo te sanaste abu? “Me vacunaron con quinina pero creo que ahora hay algo mejor”. Siguiente paso, buscar la enciclopedia en la letra Q para averiguar más. Al final, fui a Trinidad. Traje una medalla de oro y decenas de picaduras de mosquito. Pero ninguna enfermedad. Mientras escribo esto, leo que en Bolivia se ha erradicado la viruela, el sarampión y la polio gracias a las vacunas.

Me pregunto, qué hubiera pasado si esta historia hubiera sucedido en tiempos actuales. Quiero imaginar los posibles titulares de los periódicos.

“Pacientes rechazan la protección del plomo en rayos X porque no quieren que nadie intervenga en sus cuerpos. Dicen que nadie les ha consultado previamente sobre el uso de paredes de plomo en los laboratorios y que se niegan a usar esta medida de seguridad”.

 “Ciudadanos reclaman al Gobierno por fluorizar el agua potable, dicen que su salud dental es privada y no pública, por lo tanto, las caries se tratan en casa. Muchos vecinos están alarmados tras enterarse que el tratamiento del agua potable es fluorizada y presumen que se trata de una estrategia del nuevo orden mundial”.

“Ciudadanos reclaman por el examen de sangre, dicen que tienen derecho a la privacidad y que nadie más que ellos deben saber su tipo de sangre, y que lo harán con pruebas caseras. Grupos autoconvocados mencionan que la sangre es sagrada por ser líquido vital y que no permitirán que el sistema de salud devele su tipo de sangre, dicen que es universal, que los tipo A, B y O son mentiras de la OMS”.

“Ciudadanos rechazan medidas contra el cólera, dicen que es una medida para controlar la población mundial, que lavarse las manos y desinfectar los alimentos destruye la inmunidad del rebaño”. “Padres de familia rechazan la inyección epidural, dicen que sus esposas deben dar a luz de forma natural, porque en esa inyección, colocan nanochips para controlar a la humanidad”. “Ciudadanos protestan contra el test de alcoholemia. Mi aliento es solo mío, dicen a viva voz, para evitar los controles”.

“Vecinos se oponen a la importación del ácido acetilsalicílico, dicen que el cuerpo es un templo y que solo aceptan aspirinas”. “Ciudadanos rechazan la venta de microondas, dicen que el magnetrón altera el ADN y que se volverán hombres lobo”. “Ciudadanos se declaran en emergencia por la obligatoriedad del carnet de conducir, dicen que a ellos nadie los maneja, que sus libertades individuales son irremplazables”. “Vecinos de la ciudad reclaman por la gente que pide un carnet de donación de órganos, dice que si te mueres, te llevas todo al otro lado”.

Por suerte querida abuela, nada de esto pasa hoy. Estamos en el 2022, han pasado 34 años desde ese suceso y con los avances de la ciencia y el poder de la información que tiene internet hoy, claramente, tenemos ciudadanos y gobiernos muy educados e informados sobre el tema.

PUNTO BO

MARCELO DURÁN V.

Docente y Consultor en Tecnología de la Información en la Agencia Bithumano

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