Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 26 de junio de 2022
  • Actualizado 22:23

Escena 1
Cuatro letras definen nuestra estructura genética: adenina (A), guanina (G), citosina (C) y timina (T). Esta combinación permite la riqueza y la diversidad de la vida. Es la materia prima que nos articula. Llamamos “distancia genética” a las diferencias que existen entre especies, por ejemplo, entre humanos y chimpancés, es solo del 1.4%, vale que decir que compartimos un 98.6% de similitudes genéticas, lo mismo sucede con gatos (90%), mosca de la fruta (61%), y ratón (85%),
La frase de “eres polvo de estrellas” suena poética, cuando en realidad es literal. El calcio de tus huesos, el hierro de tu sangre, el oxígeno en tus pulmones se originaron hace millones de años en alguna explosión estelar, alguna supernova que dio origen a la química que nos da la vida. Efectivamente, los elementos químicos se originan en el gran horno de las estrellas. Sigue siendo tan poético, porque científicamente, es la prueba que nos interconecta a todos con el Universo.

Escena 2
Mestizo es un término complejo. Histórica y culturalmente, señala a los hijos de españoles con indígenas. Despojados de los honores que solo los nacidos en la "madre Patria" podrían tener, el mestizaje tuvo y tiene hasta el día de hoy un gran impacto en la historia de América. Efectivamente, todos somos mestizos. Sobre todo, desde la mirada de la Genética. Durante miles de años, las constantes migraciones, guerras y conquistas están presentes en nuestra sangre: moros, cristianos, refugiados de la Segunda Guerra Mundial, aymaras, ayoreos, etc. Tu pasado fluye en tus ventas. Es la premisa de ancestry.com, una web dedicada a rastrear tu código genético por el mundo.
Qué interesante sería que el Censo 2022, en vez de preguntar con qué pueblo indígena te identificas, incluya una toma gratuita de ADN para tener una respuesta científica. Los resultados sorprenderán a más de uno. Nadie tiene sangre azul, menos pureza étnica. Quienes creían eso, arrastraron al mundo a los horrores de la guerra. Una pregunta tan simple e inocente, tiene aristas que Bolivia no necesita seguir supurando. Heridas que sanar, sobre todo, cuando como especie, compartimos el 100% del mismo material genético. Alguien dirá que la afiliación étnica también es cultural, por lengua, música, prácticas, etc. La riqueza de un país que no se simplifica en una pregunta. Mientras la premisa sea cuidar y proteger a los ciudadanos con todos las garantías que la Constitución promete.


Escena 3
Lo étnico está de moda. En la ropa, en el diseño, en los alimentos. En el imaginario del consumo cultural hipster / millennial / una palabra en idioma nativo como marca, un aguayo junto a una pieza de diseño, un ingrediente nativo en el menú de hoy. No tengo objeciones. Solo una gran premisa: si la apropiación de recursos nativos brinda a sus creadores una mejor calidad de vida, por favor, sigan haciendo más de lo mismo. Sino, hay que repensar ese modelo.
Curiosamente, los “interculturales” utilizan la narrativa de lo indígena para validar sus posturas, pero son ellos mismos los primeros avasalladores de tierras indígenas en oriente, generalmente avaladas por el Estado porque “están en su derecho”. Que hoy, el Censo 2022 pregunte con qué etnia te identificas, no necesariamente es porque quieren validar, destacar, mejorar, levantar, reforzar o incluso mejorar la calidad de vida de las etnias. Al contrario, serán cifras para mostrar que “Bolivia es el país que más población indígena tiene en el mundo”, mientras que por debajo, la realidad es otra. Los neocolonizadores, con apellidos tan españoles como Morales o Arce, están incentivando la toma de tierras para minería ilegal (en parques protegidos), para cultivos de hoja de coca, o simplemente, tierras en compensación por su genuflexión ante el régimen.
Mientras urus, chipayas, baures, chiquitanos, guarayos, entre otros, sigan viviendo en la marginalidad, la “identificación étnica” seguirá siendo más retórica en informes, que mejores condiciones de vida para los mencionados. Podrían empezar, retomando el dinero desviado del Fondo Indígena.

PUNTO BO
MARCELO DURÁN V.
Docente y Consultor en Tecnología de la Información en la Agencia Bithumano
[email protected]

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