Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 11 de abril de 2021
  • Actualizado 04:30

Un año corresponde al tiempo que toma un planeta en su movimiento de traslación alrededor del Sol. En el caso de la Tierra es de 365 días, Mercurio 88, Venus 225, Marte 687 días y así, mientras más lejana sea la órbita, más duración tendrá ese año.

Un “año nuevo” es totalmente aleatorio, dependiendo desde el punto de vista de medición. En la práctica, los eventos más importantes son los solsticios en ambos hemisferios, ya que marcan las estaciones y el máximo de inclinación de la Tierra sobre su eje, lo cual produce los días / noches más largos. Tras la óptica de la astronomía, la mirada de un “año nuevo” parece irrelevante, de hecho, es la base de una unidad de medición de distancia: año luz (la distancia que recorre la luz a 300.000 km/h durante un año entero). Así, sabemos que el sistema estelar más cercano, Alfa Centauri, está a “solo” 4.2 años luz.

El año como tal es un concepto curioso lleno de imperfecciones humanas, donde los meses fueron designados para celebrar a sus autoridades (julio por Julio César, agosto por Augusto), y también para adorar a las divinidades: marzo para Marte, mayo para Maia, junio en honor a Juno, esposa de Júpiter, y de ahí, un sutil relleno de septiembre de séptimo, octubre de octavo, noviembre de noveno y diciembre de décimo. Enero y febrero quedan de tarea para que sepas por qué se llaman así.

Otra curiosidad, (especialmente para quienes se guían por la fecha de nacimiento) es que la traslación de la Tierra dura exactamente 365 días, 5 horas, 48 minutos y 10 segundos, por lo tanto, esa diferencia se fue acumulando durante años bajo la premisa del bisiesto (bis sextus dies ante calendas martii, “repetido el sexto día antes del primer día del mes de marzo") instalado en el calendario juliano. Sin embargo, para 1582, el papa Gregorio XIII determinó corregir aún más esa imperfección “saltando 10 días” en el calendario, así pasaron del 4 de octubre al 15 de octubre de una. Este calendario gregoriano es el que se mantiene vigente hasta el día de hoy. 

En ese sentido, esa necesidad de ordenar el tiempo pone en perspectiva nuestra cultura. De hecho, en los albores de internet, la marca Swatch intentó, sin éxito, crear el concepto de “hora internet” llamada beat, dividiendo los días en 1000 pulsos. No fue adoptado precisamente por la fuerte incidencia de la noción de tiempo que tenemos. Sin embargo, la idea queda latente: el tiempo es un concepto que está supeditado a los inicios del propio Universo. No hay espacio sin tiempo, Por eso, en este giro permanente a nuestra pequeña estrella, hay cosas que no deberían cambiar ni desearse una sola vez, sino que se mantengan de forma permanente, un mantra galáctico para cualquier día del año.

Este año te deseo cosas que el dinero no puede comprar. Abrazos eternos. Besos con ojos cerrados. Domingos en familia. Caminatas descalzo. Un "gracias" por algo que hiciste sin saberlo. Una nota en el velador con palabras de amor. Dormir en paz. Un gatito en tu sofá. Buenas noticias. Fuerza para recibir las malas. Soñar despierto. Dar forma a las nubes. Pedir helado para todos. Pedir ventana en cada viaje. Terminar la tesis. Empezar una carrera, una familia, un jardín. Salud física, pero también mental. Sobre todo mental. Pedir perdón. Y también aceptarlo. Plantar un árbol. Tener vida para verlo crecer y florecer. 

Un nido de picaflores en tu casa. Un trabajo que ames. Mente clara para los problemas. Olor de café en tus mañanas, petricor durante las noches. Que dejes de buscar el pronóstico de tu signo zodiacal, y que empieces a mirar otra vez al cielo, para descubrir de dónde realmente vienes y hacia dónde vas. Porque nos toca un año más en este viaje por la vida. Que sientas el sabor de la vida cada día.

PUNTO BO


MARCELO DURÁN V.

Docente y Consultor en Tecnología de la

Información en la Agencia Bithumano

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