Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 11 de abril de 2021
  • Actualizado 06:08

Sin inclusión no hay desarrollo

Sin inclusión no hay desarrollo

Es una realidad que la sociedad no ve como parte de la comunidad a las empresas. Más aún existe la visión de que el empresariado es como el lobo que explota a unas pobres ovejas para hacerse rico.

Por el otro lado, siempre escucho a los empresarios hablando de lo difícil que es crear una empresa; de cómo gracias a ellos existen los trabajos y lo importante que son. Según esa visión, parecería que la sociedad dependiera de ellos. Los discursos contrapuestos hacen ver que la sociedad y la empresa no han encontrado un discurso en común y menos un compromiso, algo que es altamente preocupante. 

Desde que tengo uso de razón, el tema social estuvo diariamente en la mesa. Con dos padres sociólogos siempre hemos intentado analizar la exclusión que existe entre empresarios y su sociedad. Ahora, en mi rol de empresario siento, a veces, la falta de compromiso social con las empresas locales, ya sea en el consumo o la valorización de los productos manufacturados en Bolivia, con un fuerte arraigo a que lo importado es mejor que lo boliviano. 

Los empresarios tienen que darse cuenta que no están por encima de la comunidad, sino más bien se deben a ella.  Además del impacto económico que generan, deben tener un impacto social y ambiental.

Así también en la vereda del frente, la comunidad tiene que sentir que el empresario se interesa en las necesidades de la sociedad, genera empleo, promueve desarrollo económico regional y fortalece las cadenas de valor locales.  Todo este trabajo no se debe realizar desde un punto vista paternalista, sino desde un punto de vista horizontal, donde la convivencia sea de mutuo beneficio.

Esto llevará a que las personas, la comunidad, la sociedad, las empresas y los políticos comiencen a caminar por una sola vía y tirar en un mismo sentido, algo altamente necesario para nuestra región. 

Cochabamba está atravesando un momento crítico como ciudad. Hemos pasado de ser de la segunda a la cuarta ciudad más importante de Bolivia. Muchos profesionales jóvenes han migrado a otras ciudades, donde están ayudando a otras regiones a crecer y desarrollarse. 

Si queremos catalizar el desarrollo de nuestra región, necesitamos urgentemente generar una inclusión de ambos lados, ya que sin esto no podremos generar desarrollo sostenible.

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