Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 11 de abril de 2021
  • Actualizado 05:28

No dejar a nadie en el camino

No dejar a nadie en el camino

En su estudio construyendo el desarrollo a través de las PyMes, FUNDES determina que en Bolivia el 99,6% de las empresas  son microempresas, el 0,2% son pequeñas, 0,65% son medianas y solo un 0,05% son grandes empresas. Pero, aunque parezca increíble, 300 grandes empresas concentran el 85% de las ventas facturadas, generando grandes utilidades y aportando casi el 82% de los impuestos recaudados por el Estado. 

En contraposición, las PyMes en Bolivia, entre informales y formales, generan más del 70% del empleo. Eso quiere decir, que son un instrumento directo de distribución de la riqueza a través del empleo, generando desarrollo económico local.

Por ese motivo, es momento de empezar a ver a las PyMes como organizaciones clave para que los recursos lleguen a la población, es decir, a ese 70% de bolivianos asalariados, y así desarrollar bienestar social y económico.  Para eso necesitamos que los directivos de las grandes empresas tengan un compromiso real con la protección, las cadenas de valor locales, acelerando sus cadenas de pagos, cancelando sus impuestos actuales y atrasados.

Un ejemplo, es la política de las grandes empresas chilenas que ahora pagarán a sus proveedores a 15 días y no a 30 o 90 días como suele ocurrir. Por otro lado, es importante generar políticas públicas y apoyos para que el dinero llegue al sector Pyme. En una economía donde el Estado tiene una altísima participación, romper cadenas de pagos puede generar la quiebra de las Pymes, que no tienen la espalda financiera como una gran empresa. 

Pero, para eso es también  importante que los grandes y pequeños empresarios, gerentes, socios, inversionistas y propietarios se comprometan a preservar el empleo, generar reinversión, comprar a proveedores locales, cambiar la matriz tecnológica e invertir en innovación.

Es un tiempo de valorar la rentabilidad de impacto y así apostar a que después de la tormenta siga existiendo el mercado; apostar a que  en los próximos años se volverá a alcanzar las tasas de rentabilidad que se tuvieron en los años de bonanza. Es momento de los empresarios con conciencia social y ambiental. Es el momento de darnos la mano y de no dejar a nadie en el camino.

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