Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 03 de diciembre de 2020
  • Actualizado 19:15

Modo reinicio

Modo reinicio

Hace más de tres décadas que tengo el ritual de acompañar a mis padres a ejercer su derecho ciudadano a votar. Comenzó el 84 cuando todavía era un bebé y ahora soy yo el que los cuido cuando vamos a votar. Para ellos, la democracia es una quimera. Esa quimera que lograron alcanzar después de mucho esfuerzo, compañeros caídos y sacrificios.

Para nosotros, los nacidos dentro de la democracia, esta es más un derecho fundamental, así como comer o respirar. Para nosotros, la democracia es un tesoro que no se debe poner en riesgo.

Con una participación de más del 87% en medio de una pandemia, los bolivianos demostramos que la obligación de votar es más un derecho que no estamos dispuestos a perder. Muchas personas han viajado a sus lugares de origen para ejercer su voto, y estoy sorprendido cómo todas la actividades del país se han organizado en base a las elecciones.

En un país en el que el voto de un rico cuenta igual que el de un pobre, el de un citadino igual que el de un campesino, la democracia es el acto de equidad más importante en una sociedad desigual. Cuando la mayoría de la gente estaba sintiendo un futuro muy incierto, con inestabilidad política y económica, bloqueos, enfrentamientos y actitudes hostiles entre bolivianos, a través del ejercicio ciudadano de la votación nos autorregulamos con la oportunidad de alcanzar un ambiente de paz, requisito fundamental para construir bienestar.

Hace un año, en mi artículo publicado en este prestigioso periódico, propuse la idea que si queremos catalizar el desarrollo de nuestro país necesitamos urgentemente generar inclusión, como ingrediente fundamental para alcanzar un desarrollo sostenible.

Ahora, es momento de pensar en el futuro y ser capaces de autoorganizarnos y de autorregularnos, buscando una reactivación económica con un impacto social y ambiental. Tenemos una oportunidad muy grande de un reinicio cimentado en alcanzar los retos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Ojalá que nosotros, los ciudadanos, tengamos la visión de no desperdiciar esta oportunidad y, principalmente, que estemos dispuestos a hacer las concesiones necesarias para tener paz, porque sin ella no hay prosperidad.

 

 

 

MANUEL LAREDO GARNICA

Emprendedor Social en Economía Circular

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