Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 14 de abril de 2021
  • Actualizado 19:58

La base de la innovación

La base de la innovación

Fue casual que entré a trabajar a un Centro de Desarrollo Tecnológico en Europa. Ahí, realizábamos proyectos de transferencia tecnológica de la universidad a la industria y financiados por la Comunidad Europea.

Han pasado 10 años de que volví a Bolivia y todavía somos uno de los pocos países de la región que no tenemos centros de desarrollo tecnológicos dentro de nuestro plan de desarrollo de innovación. En esta década,  he visto muchos esfuerzos, uno de ellos el de la Unidad de Transferencia Tecnológica de la Universidad Mayor de San Simón, que ha estado fortaleciendo varios cluster, entre ellos el de alimentos y del cuero en Cochabamba. 

El principal problema no es la capacidad técnica, recursos económicos o edificios. El problema es la visión. Siempre que hablamos con los encargados de las universidades, nos dicen que crear empresas de base tecnológica no es función de las universidades. Que la forma en que está constituida por ley, no permite generar ni potenciar empresas de base tecnológica. Los empresarios se quejan porque la universidad no les proporciona soluciones reales a sus problemas; paralelamente, las universidades, que los empresarios no les dan problemas para solucionar.

Hace unos días, visité el Centro de Innovación de la Universidad de Michigan State. Este centro se encarga de transferir el conocimiento generado en la universidad a la sociedad y potencia las startup formadas por estudiantes. Cuando charlaba con Jeff Smith, director del Centro, me comentaba que hace 25 años aproximadamente, la Michigan State University cambió su visión y permitió, al igual que en Europa, que los centros de transferencia tecnológica puedan tener participación accionaria en las patentes, licencias o empresas que nacen de la universidad. 

Esto les permitió generar muy pocos golazos y cientos de fracasos. Pero estos pocos golazos  han conseguido  generar un desarrollo del ecosistema emprendedor de base tecnológica a pasos agigantados. Por otro lado, los fracasos les han enseñado a pivotear y ha permitido que exista un cambio en la matriz tecnológica de las empresas de la región. Este ecosistema de innovación, les ha exigido preparar capital humano que tenga las competencias para poder trabajar con estos proyectos y actualmente el Burgess Institute for Entrepreneurship and Innovation tiene uno de los programas más importantes del mundo en emprendimiento e innovación.

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