Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 14 de abril de 2021
  • Actualizado 20:01

Acabando un año difícil

Acabando un año difícil

Este año ha sido muy duro para los emprendedores bolivianos. Parece que las estrellas se han alineado para generar grandes problemas. Cuando estábamos recuperándonos de los impactos económicos de los paros de octubre de 2019, llegó la pandemia. Si bien en esos tiempos había un problema de oferta, actualmente todas las empresas están viendo una reducción importante de la demanda. Muchos están vendiendo menos del  25% de lo que vendían en temporadas anteriores, preveyendo una caída del PIB boliviano entre el  -7,9% y el -5,1%.

En medio de esta realidad, el gobierno ha presentado un plan de reactivación basado en la sustitución de importaciones. En nuestro país, donde los últimos años se ha mantenido un déficit  comercial externo, hemos visto cómo millones de dólares han estado fluyendo hacia el extranjero.

La economía circular promueve que la riqueza se mantenga en lo local, basado en un manejo eficiente de los recursos locales, generando trabajo local y evitando que la riqueza de nuestro país vaya a parar a las bolsas de valores de Nueva York, Londres o Shangai. 

La propuesta de un fideicomiso de 911 millones de bolivianos con un interés del 0,5% a plazos de 12 años,  es innegablemente un estímulo muy importante para que las industrias bolivianas apuesten por la innovación sostenible. Pero, para que este proceso de innovación sea efectivo, necesitamos la participación activa del consumidor, tanto estatal como privado. Es importante entender que tener la valentía de vencer este abismo tecnológico con otros países, generará productos que necesitarán una gran mejora continua, buscando ser competitivo en forma, precio y calidad.

En mi tiempo de emprendedor he escuchado muchas veces las frases: “El chino es más barato”, “En Bolivia no importa la calidad solo el precio”, “Más barato llega de Argentina y de Brasil”, “No es importante que sea boliviano”, “Más bonito es extranjero”, “No vas a poder hacer”, “No se asegura la calidad del proyecto si los materiales son bolivianos”.

Es por eso que, para que este proceso de innovación sea efectivo, los consumidores deben apostar por los productos bolivianos sostenibles. Comprarlos a pesar de todo, promoviendo la mejora continua y apostando que esa riqueza se verá distribuida en su sociedad. Ya el decreto supremo 181 en su artículo 29 determina que las compras estatales deben ser direccionadas a productos #HechoEnBolivia.

Por eso veo con optimismo un 2021, que apoyado por el financiamiento y el Compro Boliviano generará una reactivación económica basada en el conocimiento y en el manejo eficiente de nuestros recursos naturales. ¡Feliz 2021!

#ACTUARENVEZDEHABLAR 

MANUEL LAREDO GARNICA

Emprendedor Social en Economía Circular

[email protected] 

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