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  • Diario Digital | lunes, 16 de mayo de 2022
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Cinco años de persecución religiosa en Rusia

Cinco años de persecución religiosa en Rusia

La lucha contra el terrorismo y el extremismo en los últimos cinco años tiene un balance singular en Rusia: el blanco principal de esta política son minorías religiosas. En particular una que ha renunciado al uso de armas y a la violencia, pero que no deja de mostrar empatía, solidaridad y gestos de buena vecindad.

Pese a que la Constitución Política de la Federación Rusa consagra derechos ciudadanos como la libertad de culto, entre otros fundamentales, el Ministerio de Justicia pidió al Tribunal Supremo Ruso que declare a los Testigos de Jehová como organización extremista, fallo que se conoció el 20 de abril de 2017. El mismo fue confirmado en apelación en julio de ese año.

“Esta fecha marca la primera vez que Rusia prohíbe una organización religiosa y criminaliza su actividad en el país”, expresa un informe sobre la situación de este grupo religioso publicado, en 2018, por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado.

Desde abril de 2017 a la fecha más de 600 testigos de Jehová, entre 20 y 91 años, han sido acusados penalmente ante los tribunales rusos.

Para el 16 de febrero de 2022 había 79 testigos en prisión preventiva o con condenas de cárcel hasta de ocho años. Cerca de 28 fieles se encuentran bajo arresto domiciliario y 222 tienen arraigo sin posibilidad de abandonar la ciudad donde viven, bajo cargos de participar en actividades de una organización extremista, de acuerdo con el informe difundido en la página web de los Testigos de Jehová.

La sistemática persecución ha incluido el allanamiento y cierre de 400 entidades legales y los lugares de culto, o Salones del Reino; la confiscación de la sede de los testigos de Jehová en San Petersburgo además del decomiso de todo material impreso y audiovisual considerado extremista. Otras 1.740 viviendas de los testigos fueron invadidas por las fuerzas de seguridad y sus habitantes sufrieron actos de violencia.

La página web de los Testigos de Jehová denunció actos de tortura aplicados por los agentes de seguridad que allanaron domicilios, entre ellos, el de un testigo de Jehová que fue golpeado y que ¨luchó para evitar ser sodomizado con una botella de vidrio”. Otros siete miembros del grupo religioso de la localidad de Surgut fueron golpeados, sofocados y sufrieron descargas eléctricas en sus genitales mientras oros agentes les amenazaban con la violación de sus esposas, explica un comunicado de prensa de los testigos de Jehová.

La situación de este y otros grupos religiosos minoritarios en Rusia ha despertado no solamente preocupación sino el clamor de organismos europeos que solicitaron reiteradamente al gobierno ruso, presidido por el señor Vladimir Putin, que detenga esta persecución.

El exembajador británico en la Federación Rusa Andrew Wood señaló, en relación a los Testigos de Jehová, que “su arresto, malos tratos y confinamiento son una violación de los derechos humanos elementales junto con la violación de la libertad de todas las almas humanas para buscar su camino hacia las verdades de la religión lo mejor que puedan. El hecho de atacar a personas particularmente vulnerables de cualquier género o edad se suma a la injusticia”.

Una de las representantes de Amnistía Internacional Natalya Prilutskaya solicitó a las autoridades rusas la inmediata liberación sin condiciones de los testigos de Jehová privados arbitrariamente de libertad por su fe. No solamente planteó el retiro de los cargos penales que se formularon contra creyentes pacíficos, sino que, quienes hubiesen sido objeto de persecución penal, malos tratos, soportado allanamientos ilegales a sus propiedades y pérdida de sus empleos, deben recibir una indemnización adecuada y recuperar sus derechos.

Otro diplomático británico, Neil Bush, que representa al Reino Unido ante el Consejo de Seguridad y Cooperación Europea, expresó en un comunicado al Consejo Permanente de la OSCE (siglas en inglés)  su preocupación por el aumento del “número de detenciones, investigaciones y casos judiciales de testigos de Jehová en Rusia”. Citó el caso concreto de la ciudadana Valentina Baranóvskaia de más de 70 años, condenada a dos años de prisión pese a estar convaleciente de un derrame cerebral, por practicar su religión.

Las disposiciones legales rusas prohíben las “actividades misioneras” que incluyen desde el rezar u orar hasta el contestar preguntas sobre religión fuera de lugares oficialmente designados a este fin. Otras mujeres testigos de Jehová han sido detenidas por leer la Biblia, cuyo contenido está calificado de extremista en el caso de la Traducción del Nuevo Mundo de los Testigos de Jehová.

Este conjunto de 66 libritos, traducidos directamente de los idiomas de los escritos originales (hebreo, arameo y griego) está considerado por expertos lingüistas como una de las versiones mejor logradas tanto por su fidelidad a los textos originales como por el vertido a lenguas habladas en este tiempo.

En su día, un análisis de la BBC señaló, citando declaraciones de líderes políticos e institucionales del mundo, que la persecución implacable a los grupos religiosos minoritarios en Rusia tiene como fondo la suspicacia de la iglesia ortodoxa de perder su influencia en la población rusa, pese a que se calcula que más del 79% de los aproximadamente 146 millones de rusos son ortodoxos. Los testigos de Jehová tenían unos 170.000 miembros antes de su proscripción.

"La idea de una actividad religiosa independiente y pública que está completamente fuera del control -y también indiferente hacia el Estado- enciende todo tipo de alarmas de la Iglesia ortodoxa y los servicios de seguridad" de Rusia, pese a que los testigos de Jehová “no se involucran en política”, explicó Geraldine Fagan, autora del estudio “La Fe en Rusia. La política religiosa tras el Comunismo”, en una entrevista publicada por el New York Times y citada por la BBC.

FORO

MABEL AZCUI

Periodista

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